me tienta el hecho de poder ambicionar colonizarlo. no porque lo desee o porque su existencia me sea indispensable. anhelo poseerle exclusivamente para indagar en aquellas metáforas que

lo constituyen


inauguro yo ruindad en lo inevitable. 

saboreo la bilis circulando vertiginosamente a la altura de mi pescuezo, me reconcome la mortificación; no tengo animosidad para continuar siendo sin vos.

dejà vu de metodología ponzoñosa. Goyeneche, turro y linyera de tanguitos agónicos; me abrazo a vos Polaco. bandoneón que delira en berretines filosóficos, en poesía suicida y tres puchitos sepulcrales.

te consumo como un vasito de ron con coca, un chupito de café al coniac, como latita de birra que voy a transmutar a  cenicero en algún santiamén. 

me echo a la lírica, procuro ser idóneo para inventarte, te leo, te reproduzco y sobretodo a vos como dice la Pizarnik no te quiero desmemoriar. 

vos sos mi patria, mi etnia, mi cultura. mi estimadísimo bicho de luz, 

¿será que ignorás que conmigo siempre cargo una representación tuya? una estampita que reemplaza a San Cayetano, un relicario decrépito bien fosilizado a la altura del corazón. te mantengo acá, a todos lados te saco como si vos fueses mi documento de identidad, yo te busco. terrorista de tu ausencia soy, complotado a extrañarte en una monstruosa naturaleza.

desdichado, te suplico que me escribás con vehemencia prontamente; por favor que sea lo antes posible. pues me ofendería intuir que no me necesitás. ¿serás vos mi Dios? ¿mi espiritualidad pícara? qué se yo. ¿lo sabés? intuyo, siempre sabés vos.

exhaustivamente tuyo, perduro en vos.

siempre,

siempre en vos.