Cartas a Nahiara (2 da parte) 

 Espero que no sea demasiado tarde para este giro del destino. Espero que no sea tarde para reescribir la historia. 

 Espero que mi carta sea de su agrado, que toque su corazón y me permita ser «escuchada» más bien leída. 

 Sin más preámbulos Nahiara, quisiera hablarle de mi, de usted, del pasado tiempo aquel.

 No quiero quitarle de su valioso tiempo, a menos de que decida concederme unos segundos. 

 Mi corazón la anhela a usted, mi fiel compañera. Mi alma la proclama, que a través de todos estos años se resiste a olvidarla. 

 Nahiara la persona de la cual usted se despidió aquella vez, no es la misma que la que redacta esta carta. Permítame presentarme nuevamente. 

 Me conoció como una adolescente tonta que no valoraba de su compañía. Como una adolescente tonta y melancólica. Pero hoy soy una mejor persona, una mujer de 22 inviernos que pretende que usted forme parte de sus cuatro estaciones. 

 Soy una mujer que nunca la olvidó, y que nunca lo hará. Que lleva su nombre marcado, que enaltece su nombre como ofrenda a aquel amor, a aquella amistad. 

 Me gustaría hacerle saber que me he comprometido. Que soy muy feliz, pero que una parte de mi felicidad está incompleta sin su presencia. 

 Mi prometido es el amor de mi vida, estoy segura de que le daría el visto bueno. Estoy segura de que tomaríamos una copa hablando de los preparativos de mi boda. ¿Loco no? Una boda, yo, que le dije que no me casaría. 

 En esta semana nos mudaremos a nuestro primer departamento, si quiere pasar la estaré esperando. Le prepararé el mate y los chismes de estos qué ¿cinco, tal vez seis años sin vernos? 

 La vida me hizo el regalo más hermoso cuando el destino la trajo a mí. El error que nunca me perdonaré fue haberla dejado ir. 

 Pero si aún no es tarde, si aún me recuerda con un poco de amor, responda esta carta, responda en nombre de la amistad más hermosa que mis ojos han podido conocer. 

 Si aún no es tarde, reescribamos la eternidad. Si aún no es tarde, tome mi mano, que está noche sea un nuevo nacimiento. 

 Permítame ser una desconocida – conocida, permítame mi segunda-primera oportunidad. 

 Mi corazón en su mano está, mi alma en su decisión se quedará. 

 Ofrezcame ser dos desconocidas. Se lo pido por favor.

Y tome de mí el perdón que usted se merece. 

Saludos Cordiales.

Atte: Su alguna vez mejor amiga.