nadie sabe lo que puede un/x cisness

apunte sobre cisness. corporalidades desencantadas (bs. teatro performático)

La materialidad deberá reconcebirse como efecto del poder,
el efecto más productivo del poder.

Concebir el cuerpo como algo construido exige reconcebir la significación de la construcción misma.

Judith Butler

Puede que nos incomode masajear la columna de quien tenemos delante, alguien a quien quizás no conocemos, mientras hacemos la entrada en calor previa a la obra. Primer quiebre de las categorías modernas: no esperamos para ver una obra, sino para hacerla, para ser en ella.

Se dice que la modernidad hizo de nuestros cuerpos territorios lisos, morales, sin asperezas, con fronteras claramente delimitadas entre adentros y afueras, entre un individuo y otro, territorios aislados encerrados en sus propios mapas, poco o nada dispuestos al devenir, a la transfiguración. Sin embargo el otro cuerpo, el que se dice que no pudo ser, grotesco, carnavalesco, popular, no nos resulta totalmente extraño ni absolutamente otro. Los cuerpos, señala Butler, nunca acatan enteramente las normas mediante las cuales se impone su materialización. Nunca se abarcan todos los pliegues, por eso es necesaria la repetición, la reiteración forzada, el condicionamiento constante.

Nuestros cuerpos son productores, receptores y multiplicadores de infinitos mecanismos, de mayor o menor grado de visibilidad, a través de los cuales se nos dice cómo hacer o dejar de hacer. Pero ese decir no solo delimita un campo de lo posible, sino también una exterioridad, un afuera colmado de “imposibles”. Esos “invivibles” (término que incorpora Butler en su conceptualización) son los que nos interpelan en cisness. Estar dentro de esta performance es indisociable del acto de problematizar los modos de ser de nuestras corporalidades. La risa y la desnudez emergen en una escena de la que somos parte, así como el intento de atravesar un trayecto en toda su profundidad espacial y temporal, ¿cuánto debería durar un paso para recorrer esta distancia?, ¿cuál debería ser la danza en esta pieza musical?, ¿a qué velocidad deberíamos movernos en ella? No hay “debería” que resulte indubitable, no hay uno más cierto que otro. Cuerpo racional y cuerpo de la fiesta, ¿cuál es cuál?

La proximidad extrema con eso que nos genera placer, rechazo o pudor invita a detenernos en ese instante en que (quizás) podamos autopercibimos en el “a punto de”. A punto de deslizarnos en el sudor de otro cuerpo (inseparable del propio); a punto de dejar caer el artificio que dice quiénes somos, cómo nos vemos, cómo nos ven, cómo se espera que hagamos lo que sea que hagamos; a punto de olernos como cualquier otro animal. La performatividad en cisness nos sumerge en la tentativa infinita de decidir. Pero tampoco se trata solamente de eso.

Que algo sea performativo no significa -aclara Butler- que alguien se asigna, por ejemplo, un género, como se pone o saca una camisa. No todo se reduce a un planteo voluntario e instrumental, hay una pertenencia previa, algo que ya ha sido decidido, pero ¿por quién? El prefijo cis de origen latino significa “de parte de acá, del lado de acá”, pero también “dentro de, antes de”. Quizás la apuesta radique en la experiencia del afuera, en la propuesta de habitar esas corporalidades “otras”, en la invitación a bailarlas. ¿Puede una performance ir más allá del hecho (nada menor) de evidenciar restricciones normativas que producen y regulan nuestras corporalidades? Puede que el movimiento sea un lenguaje colmado de respuestas que resta oír.

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