1- Lo del sonido “simil gente” es una tarea ardua para el DJ a cargo. A veces le aplica el máximo de emoción digital ante el pase hacia atrás de un lateral a un arquero ,pero se escucha un sonido bastante neutral ante un gol que exigiría algún decibel de más.

2-Hay una jugada popularizada en pandemia que consiste en un jugador acostado detrás de una barrera ante un posible tiro libre al ras del suelo. En tiempos de covid cualquiera se inmola por cualquier causa.

3- A los 2 minutos de iniciado el partido, un código QR, con empeño en cautivar tecnológicamente a quienes están más entretenidos deslizando el dedo gordo por el celular, nos invita a elegir la figura del partido: ¿cómo la voy a elegir ahora si el partido no empezó?.

4- Si el VAR ya había generado la controversia de la técnica en el control aplicada al deporte, en estado de pandemia se transforma en un hecho fantasmagórico: el árbitro, con una sed de justicia un poco forzada, corre solito pero de manera decidida, luego del gesto con sus manos del cuadrado al aire, hacia un televisor 14 pulgadas instalado a un costado de la cancha, sabiendo que está siendo observado por millones de personas, pero que ninguna de esas personas está en el estadio, toma una decisión, que a juzgar por la decena de pasadas del video, los cambios en la ligereza y lentitud de la jugada, el ángulo desde el que se observa, la cantidad de minutos tomados para el hecho, y la cara de entrecejo fruncido por esfuerzo de algo indescifrable desde la lógica, está tomada ( la decisión) por causas ajenas al VAR mismo, y más que nada relacionadas con el futuro laboral del susodicho emisor del veredicto y primer interesado en el evento técnico.

5- El resumen posterior al partido es mejor que el partido. Es como la relación actual del cuento y la novela. Uno se da cuenta que en el fútbol, el 60 % del condimento lo pone la gente, y que 90 minutos es un tiempo considerable solo si el partido sirve de excusa para compartir una cerveza y/o una cena con amigos.

6- Si uno escucha el sonido “simil gente” pero no ve a la gente, se ve masivamente engañado, tanto que , sumado a la excesiva teatralización actual del juego, se desconfía de que el partido esté siendo jugado verdaderamente, y no se trate de un entrenamiento o un evento solidario.