“Únicamente quien supiera contemplar su propio pasado como un producto de la coacción y la necesidad, sería capaz de sacarle para sí el mayor provecho en cualquier situación presente. Pues lo que uno ha vivido es, en el mejor de los casos, comparable a una bella estatua que hubiera perdido todos sus miembros al ser transportada y ya sólo ofreciera ahora el valioso bloque en el que uno mismo habrá de cincelar la imagen de su propio futuro” (Walter Benjamin)

El fotógrafo dijo whisky y no le hicimos caso. ¿Por qué capturó algo sobre lo cual no tengo

palabras?. Uno agarra una foto vieja y puede decir: qué bien la pasamos. Generalmente las fotos

muestran eso o buscan mostrar. O en su defecto neutralidad, o indiferencia, o un estado de

contemplación por parte de quienes han sido fotografiados. La tristeza también es válida solo si

la foto es artística. Siempre una foto se parece a otra foto, pero esta no. ¿Qué es esto?, ¿dónde

encontraré los códigos para leer esta foto?. Deberé bucear, deberé meterme en aguas profundas.

¿Se dio cuenta el fotógrafo?. ¿Habrá creído que sacar fotos es solo un trabajo?. ¿Miró la foto con

detenimiento al revelarla o la guardó en un sobre como otros tantos , la llevó a casa, papá le pagó y se fue?. Estamos de pie mirando a la cámara, todos. Juan es bebé y mira a la cámara, algo

imposible de lograr en un bebé aun siendo obligado. La pulcritud abruma: ni una gota de aceite,

ni una mancha. Parece ropa nueva. ¿Quién nos vistió de esa forma?. Mi cuello se torció, mi camisa parece querer salirse del pantalón. Mis manos siempre están a punto de hacer algo que nunca hacen, como cargadas de un peso invisible. Las podría revolear al aire solo para luchar con

fantasmas. ¿Cuánto esfuerzo habrá hecho mi abuela para vestirnos así?. ¿Cómo hace una abuela

para transformarse en madre?. ¿ Y si no quiere, y si no puede?. Gabi tiene el libro cerrado y Beti

el libro abierto. Beti es la única que ríe, la única que sostiene la foto. Hasta ese momento no

tengo el problema en el ojo derecho que me aparecerá dos años después y que me impedirá

mirar a cámara en el momento del flash. Todavía puedo mirar, todavía puedo registrar mis

sensaciones. ¿ Con qué entereza un hombre, de acuerdo a las circunstancias, se pone su saco, su

pantalón de vestir, sus zapatos lustrados?. ¿Con qué entereza un hombre, de acuerdo a las

circunstancias, se lustra sus zapatos, se anuda la corbata?.¿ Qué es un padre, y cómo se hace

para ser padre?. Si papá pudiera anularía esta farsa y nos iríamos a casa: es lo que le está diciendo al fotógrafo. Pero no puede: es el único lugar donde buscar respuestas. Le están tomando el pelo y él lo sabe. Como yo, tampoco sabe qué hacer con su mano libre. Mis manos y la mano visible de papá son lo mismo: un garfio, un instrumento de hierro para agarrar cosas. ¿Qué hace que una mano sea una mano?. Con la otra mano sostiene a Juan de la forma que puede. Juan llora, no para de llorar. Parecen esos llantos que vienen de hace rato y no frenarán rápido. El bebé no entiende, el bebé no puede entender. ¿El bebé no puede entender?. Necesitará volver a casa. Deberá aprender a contener el llanto como pueda. Todos deberemos aprender como podamos. Atrás solo encendidas las velas del sector izquierdo. Beti, con su sonrisa, sostiene la luz que no existe en el costado derecho. Las manos de mi abuela son manos de campo, de matar gallinas, de tuco espeso, de amasado. Con solo un dedo de cada mano puede marcarme un territorio por donde moverme. Cuando sus manos duras caen suaves sobre mis hombros, siento la presencia de mi segundo nombre fluir a lo largo de tres generaciones: Luis. Las abuelas han aprendido a ocultar lo que sucede atrás de sus caras. Sus gestos buscan ser esquivos a la cámara. Para seguir alguien debe ser fuerte. Si papá pudiera transmitirme su mensaje yo entendería algo de mi vida. Sabría qué estamos diciendo con Gabi. Gabi rompe el protocolo. Ella y Beti son las agasajadas, pero Gabi no se para como debería. Beti es obediente, Beti se ríe y se para bien. Beti puede construir un mundo donde nadie puede. Gabi mueve su pierna izquierda hacia adelante como un desafío. Juega con el librito en una mezcla de sostén y desobediencia. ¿Cuántas contradicciones puede soportar alguien en la vida?. Hace el mismo gesto que papá, pero en Gabi significa otracosa. Acompañado con su movimiento de pierna y manos, es una puja con Dios y es una charla con Dios , justo el día que deberían encontrarse sin demasiadas vueltas . Si la realidad está marcada , Gabi parece burlarse. Se propone construir realidades nuevas aunque sean imposibles.

Y yo sigo ahí, mirando al fotógrafo con miedo y bronca. Tengo ganas de pegarle una patada para

que guarde su cámara. O tengo ganas de darle un abrazo por semejante imagen. ¿Adónde nos

invitaron, dónde está la fiesta?. El corazón se me transforma en una bomba. Estoy en el centro

de la foto como si supiera donde pararme y por qué. Fui engañado y el primer engaño es el que

cuenta. Quisiera escaparme de la foto. Mis medias negras entre el blanco inmaculado. Para mí

comienza la intemperie. Ese día diseño mi primera pregunta. La multiplico todos los días desde

hace más de 30 años. Estoy quieto y prolijo como siempre , pero también siempre estoy en otro

lado.