Son días de disconformidad, de falta de solidez, soledad y desesperación.

El arrebato llena el lugar de la atención fugada,  que apenas si vuelve para el espasmo, para la mirada absorta, para el automatismo.

-fuu!- suspira alguien y se hace un consuelo de momento compartido. 

(Se hace visible la comunidad en ese necesidad de lugar común, de comprensión mutua, de interacción)

Pero se esfuma.
No se trata de los estimulantes, se trata de los estímulos.
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