vendí mi suerte para comprar pan

una suerte pobre siempre late

una suerte pobre no sabe de suavizantes

compré mi escarmiento para sentirme mal

porque no se debe ser pobre y feliz

allá están todos tus argumentos

sitiando mi fortaleza

no veías mis ojos de lana

y pensaste que lo malo era yo

los perros heridos dejan de confiar en la mano

los sueños vencidos dejan de colgar en el espacio

no debiste impostarte siempre en mi voz

yo ya no puedo con las bolsas

de todo lo que ya no compro en el supermercado

alguien pasa y me dice lo bien que estoy

me pregunto si se hablan a ellxs mismos