Hablemos de las madres tóxicas.

Hace poco “anaquel literario” un grupo al que pertenezco me envió una convocatoria para escribir un texto o poema relacionado a la violencia entre madres e HIJAS.

En ese momento escribí un poema cuya inspiración fue un relato de una mujer que contó que su padre le puso de nombre (a ella) el mismo nombre que la amante solo por hacer sentir mal a la madre de esa mujer.

Es por eso, que la madre de quién me contaba esta historia, decidió odiarla durante toda su vida solo por el nombre.

Y así esa mujer habla de la madre con un dolor y a la vez compresión quizás solo difícil de entender para quien nunca tuvo padres… porque…que difícil Odiar a los padres de uno no? Con todo lo que significa “odiar”.

Pero, el motivo por el que hoy elijo escribir este texto es por algo que a mí también me pasa.

La relación amor/odio de mi vieja, esa cosa de querer controlar hasta mi suspiro (siendo yo una mujer casi de 30 años).

Es esa costumbre que tuvo siempre de hacerme sentir mal. Desde “estás muy flaca das lastima y asustas” o, “ojalá te mueras” o “estás demasiado gorda” o..despreciarme una comida que hice con amor y esfuerzo o…dejarme sola en un bar en Córdoba capital sin saber cómo volverme al departamento, solo porque no coincidimos en algo.

Es esa “cosa” tóxica que tiene de : no me leíste el mensaje se nota que no te importo… saludos”.

No me gusta ese “negro campesino para vos”.

“Vos y tu hermana me arruinaron la vida” en fin…me di cuenta que yo también fui y soy actualmente víctima de ese des-trato que adora confundir mi corazón con una mirada tierna y unas palabras que me hacen amarla, para días después desear que yo me muera o que me quede sin trabajo.

¿Como lidio con eso? Lo hablé en terapia…el psicólogo me dijo “tómalo como de quién viene, una persona que no está bien, y cortale el mambo”.

Uff! Si supiera mi psico lo difícil que es cuando te rompe el celu a llamadas o te escribe los mensajes más crueles del mundo, que difícil es tomarlo como de quién viene cuando de quién viene es de tu propia madre.

Ya perdí la cuenta de cuántas veces me cortó el teléfono, de cuántas me gritó.

De cuántas noches estuve sin dormir por miedo, por bronca o desesperación, o cuando me tiro un vaso de vidrio por la cara y que gracias a mis reflejos hoy no soy una mujer llena de cicatrices.

O la terrible cachetada que me dio cuando le dije “mamá me mudo”

Y no…este no es un escrito para victimizarme, porque banque mi casa sola durante años y le di lo mejor de mi siempre.

Hoy,gracias al tópico de”anaquel literario” me doy cuenta que no soy la única.

Si son hijas, vayan a terapia, si son madres, no arruinen la psiquis de sus hijas.

No saben el daño que producen en una hija con cada palabra cruel, tenga. La edad que tengan.

Visibilicemos la violencia madre hacia hija, y busquemos la manera de no repetir la historia, y de no seguir derrumbando la salud de mental de la gente.