tras el inconmensurable deseo de querer saberlo todo
se acerca de reflejo, el destello
de lo propio y de lo ajeno
con apenas un esbozo de asimilamiento
 todo aquello pretendido
he intentado olvidar:

a la que todo lo sabe
en su ira profanada.
por la espera de aquel hombre,
-mariposas a la izquierda,
en oscuro silencioso-
aparece tintineando
el siempre psique yo;
presenta su postura más armada
y la convicción de que
lo que digo es lo que soy
y lo que digo es lo que sos
y lo que aprendo es lo que doy
y lo que escondo es lo que no
y lo vivido
y, adiós.

tras el inconmensurable deseo
de querer saberlo todo
y entenderlo, complemento
lo prohibido
de lo ajeno;
aparece tintineando
el destello de lo velo
de lo oculto,
lo profano, lo sagrado

repetidamente nuevo
aparece en el derecho.
 
tres deseos
de querer saberlo todo
desde adentro de
El deseo
de querer saberlo todo
de expandirse en mi argumento
explorar lo inentendido y
sumergirme en el momento
manifiesto incorpóreo/

manifiesto que conservo
asertivo en el intento 

de querer aventurarme hacia lo incierto 

en el rastreo de la incógnita 
fugaz,
inédita y periódica

Un tropiezo casi por reflejo
acecha la curiosidad

que lástima que seas así
te veas solo y preso
 de tu tiempo,
y qué lástima que un dia
 te despiertes
y no recuerdes ni a tu voz
ni juramento
que lastima
aquel frío de lo honesto


 

pero de pronto, desde lejos
aparece vivo aquel recuerdo
lobos que rastrean, huesos 

que escondió la tierra en algún lugar del cielo 

lobas que mantienen vivos los destellos
de lo inquebrantable
de lo interno
producto sólo del esfuerzo de querer ser para siempre
 lo que digo que pretendo
y lo que quiero conservar:
 mantener prendido un fuego
poco amable y duradero,
la que todo lo sabe,
almirante de lo eterno;
si la nombro suena erróneo, suena etéreo
pero sé que se reluce lo que veo
sé que se desea lo eludido, impronunciable
lo inalterable de lo alterno,
sé que hay rastro de mujer
en lo que nace
en lo que dejo