En la literatura norteamericana encontramos la Alt Lit, lo que en español podría traducirse como “Literatura Alternativa”. El nombre viene de una cuenta de Tumblr y Twitter, Alt Lit Gossip, creados en el 2011 por Frank Hinton, uno de los representantes más importantes.

 La Alt Lit es un tipo de literatura que, siguiendo el planteo preliminar propuesto por Lolita Copacabana y Hernán Vanoli en el libro de igual nombre publicado en Interzona; es una literatura desafiante ya que presenta sinsentidos, pujas, desamparos y heridas, pero también promesas y triunfos del siglo.

 Sus orígenes estéticos pueden remontarse aproximadamente al año 2004, al calor de la corriente poética, musical y artística conocida como ‘Nueva Sinceridad’, que venía a reaccionar contra la ironía y el cinismo propios de la década del 90, y en especial en Estados Unidos, una nación que se desindustrializaba al mismo tiempo que incurría en una notoria escalada militar. 
  En un plano obvio, la generación Alt lit confluye en un rechazo a la cultura mainstream, a la televisión, a la homofobia, a la lógica especulativa en lo doméstico y al modelo familiar, y adhiere en forma lábil al registro esporádico y vital de lo que pasa cuando no pasa nada, a la alimentación orgánica y sustentable, al anti-militarismo, en definitiva, a la sinceridad.   
 La escena literaria alternativa floreció en Internet. Autores muy jóvenes hicieron uso de blogs (esa plataforma hoy casi mítica). Ellos escribieron sin saber si alguien los leía, se conectaron rápidamente por e-mail, ingresaron luego a Twitter y a Facebook, se drogaron e hicieron videos para YouTube, y eligieron desarrollar una escritura que, antes que crear dispositivos experimentales como reclamaban las viejas vanguardias, experimentara con los dispositivos digitales de conexión.  

Diego Erlan, en base a la introducción preliminar de Copacabana y Vanoli, destaca que luego del 11 de septiembre es donde nace esta nueva sinceridad literaria. Estamos ante una literatura que se enfoca en cuestiones mínimas de la vida cotidiana (tan mínimas que parecen estar hablando de cosas sin sentido), llevadas a una banalidad irónica que atraviesa la alienación capitalista y el aburrimiento posmoderno. Vemos así, en escritores como Noah Cicero, Sam Pink, Mira Gonzáles o Megan Boyle, el síntoma de la fatiga de un imperio, donde impera una prosa que atenta a su época contraponiéndose a los grandes modelos editoriales (y académicos) en crisis.

El primer contacto que tuve con este movimiento fue a través de: antología de entradas inéditas del blog de una empleada mexicana de panda express de Megan Boyle. Un texto literario que me gustaría definir cómo un objeto narrativo no identificado. Sin embargo, este pseudo-artículo tiene como fin hablar de otros escritores. Por eso, decido plantear lo siguiente: ¿Por qué tienen que leer Alt lit: la literatura norteamericana actual? Puntualmente: ¿Por qué tienen que leer la antología que presentó Interzona?

 En primera instancia, en esta antología nos encontramos con dos narraciones de diez escritores diferentes: Sam Pink, xTx, Noah Cicero, Ofelia Hunt, Jordan Castro, Heiko Julién, Blake Butler, Lily Dawn, Frank Hinton y Tao Lin. 

 Si bien encontramos en casi todos los relatos una homogeneidad estilística en la que prevalece la primera persona, el tono confesional e irónico, la apatía de los “personajes” y una visión crítico respecto del consumo; cada uno mantiene un estilo propio.

 Aquí hay una premisa importante de la cual partir (y es lo que más destaco de la selección de escritos que se presentan en la antología): Cada escritor es hábil sin ser reiterativo, es sencillo sin ser aburrido, es transparente sin ser vulgar y es original sin caer en esnobismos. Cada uno de los presentes en esta antología es dueño de un lenguaje que explora vertiginosamente sus propios límites, sus propias experiencias, sus propias sombras.
 Al igual que Jackson Pollock, el pintor que comprobó que, al no poder dibujar bien en términos figurativos, bajó el cuadro del pedestal y lo puso en el suelo, y empezó a tirar pintura produciendo su famoso dripping. Estos escritores crean su propia retórica; tomar la retórica sería pintar haciendo dripping. La operación mental es sacar al cuadro del caballete y ponerlo en el suelo. Convertir la debilidad en potencia.  

 Una técnica que te sirve para escribir, también te tiene que servir para vivir: esto ya sea ha dicho.

 Podemos pensar a la Alt Lit como un método de escribir, un método de trabajar sobre el lenguaje, en el que no hace falta más que una “necesidad”. Porque en la mayoría de los casos se consideran más importante los medios y el estilo que el fin, o la “calidad técnica” por sobre los resultados emocionales que se logran transmitir.  

 Hay varias cualidades totalmente novedosas en esta antología. Los pequeños detalles son los que constituyen esta selección y la hacen diferente por fuera de su contenido literario. Por ejemplo: previa a las narraciones de cada autor nos encontramos con una breve biografía en dónde se agrega la dirección web de los blogs donde publica cada autor, incluyendo su entidad cibernética arrobando su usuario de lo que (creo) que sería sus Instagram (acá un detalle de germen social). También cabe destacar que la gran mayoría se ha iniciado publicando ebooks antes de libros físicos. Los autores oscilan entre la banalidad más cruda cómo también en la profundidad sórdida. Pueden llegar a incomodarte, como a sorprenderte y a la vez conmoverte. 

 La primer narración con la que nos encontramos es de Sam Pink; y comienza así:

“Hoy me desperté en el pelotero de McDonald’s. Eso sería raro si no lo hubiera hecho ya tres veces antes. Pero hoy no fue distinto en nada. Me desperté en el pelotero de McDonald’s los últimos tres días. Así que hoy no fue nada. Ninguna diferencia. 
Hace tres días me despidieron de mi trabajo de profesor en la universidad porque uno de mis estudiantes me apostó que uno no acababa cuando le hacían un examen de próstata, y me llevó siete minutos probar que ese pendejo idiota estaba equivocado. Fue difícil tocar mi propia próstata, pero, en última instancia, yo tenía razón. Acabé en el piso y encima de la persona que estaba en el banco de adelante.
Dije, “Chicos, esto es lo que se conoce como: evidencia empírica.”
Me despidieron ese día” 

En esta selección me llamaron la atención sobre todo dos autoras: xTx y Ofelia Hunt.  De la primera no se sabe quién es. No se especifica su nombre verdadero, ni su apellido, no hay una historia previa. Ella sólo se reconoce a través de su pseudónimo y es allí donde se constituye todo su universo sórdido, extraño, pero fascinante.  Solo voy a decir esto: te puede patear el hígado en sus cuentos. 
 Pensando en la segunda escritora me viene a la mente una pregunta: ¿Cómo comprender lo que por definición es tan lejano? Bueno, a Ofelia Hunt la presentan cómo alguien que no es 100% real, pero cuyos escritos si lo son, y acá hay una ambigüedad pronunciada porque al momento de ingresar en ellos nos encontramos con un universo absurdo, un poco perturbador y a la vez gracioso. 

Concluyendo: creo que hay algo de auténtico entre todos estos autores.  Podemos pensar entonces que es una literatura que recupera la escena de la vida como potencia y devenir, la cual no pasa por la crítica social de manera alevosa, sino que se alía al movimiento virtual que ya es real por ser actual. 
Tanto Hernan Vanoli cómo Lolita Copacabana nos acercan, a través de una gran antología, a un universo literario novedoso, y sobre todo, contemporáneo.