Llegué a la conclusión de que la expresión que más uso con vos es: me muero y la verdad es que me pregunto ¿cuánto puede aguantar un cuerpo sintiendo esta agonía? Cada vez que te miro se me cierra el pecho y no puedo respirar naturalmente, al menos que me encuentre siendo asistida por tus suspiros o tus risas desarmadas cuando la mirada es compartida y no hay necesidad de decir nada, porque parece que conoces bien mis palabras.Siento una especie de ardor similar al de la manguera que te meten por la boca cuando te hacen un lavado de estómago, pero en realidad a medida que nos seguimos encontrando en la mesa la manguera nunca llega, ni siquiera a la boca del estómago y no puedo vomitar de una vez todo eso que se está gestando. Me parece inaceptable morirme por vos, me da vergüenza que un dia de estos me agarre un paro cardíaco en pleno centro y caiga dura al piso porque vos decidiste rozar mi mano, como si estuvieras midiendo el tamaño del picaporte de la puerta de ese órgano que vas a destrozar.

¿A vos te da miedo la muerte? A mi no, pero en realidad me da miedo morirme y que te quedes ahí parado como si nada ¿alguna vez sentiste aroma a muerte? En mi caso la relaciono con tu perfume, que hijo de re mil puta que sos y seguramente leyendo esto en mi lecho de muerte te rías sarcásticamente, las pulsaciones siguen bajando al igual que el tono de tu voz cuando hacemos de las nuestras. Finalmente el silencio de tu ausencia y el monitor cardíaco aturdiendo a todos con ese chillido asqueroso que anuncia el final, estoy muerta.

Me mataste.