Diez poemas con animales

I
la mañana avanza como un tigre
en el suave rumor de la vida.
las cosas quieren salirse de sí,
de la costumbre misma de la luz.
esperan el silencio de la tarde

II
hice un poema que decía
que una hoja o un pájaro
caía de una rama alta,
el viento alzaba la hoja
que se abría y volaba
como un pájaro, o el pájaro
después de caer subía
como una hoja en el viento

III
qué pregunta le hacemos al animal
que nadie conoce. algunos prestamos
a eso mucha atención: una hormiga
arrastra la cáscara seca de un abejorro,
el gato destroza a un pajarito vivo, un
perro agoniza dos días bajo la sombra
del primer árbol que encuentra. buscamos
en esos bichos, pobres amontonamientos
de células, algo que no es posible
encontrar. pobres hombres nosotros que

IV
parece ser que las cosas despiertan conmigo
quiero decir que el mate en la noche estaba frío
como chupón de foca aunque la foca en el fondo
negro del mar estaba cazando pescados vivos
como yo que velaba en el sueño. ninguna cosa
sabe estar del todo dormida o despierta del todo
los átomos andan ahí moviéndose en lo oscuro
en la materia de la calabaza como se mueven
de noche las cabezas. la modelo del peluquero
ya que viene al pie debe estar bastante viva
aunque agitada bajo el reflector no lo parezca

V
nada es gratis. no es gratis el crocante arroyo
que te regala sus flores y su murmuyo, aunque
lo parezca. nada es gratis, menos gratis es
la locura de otro. no voy a ser piadoso si
me confundís con un perro o con otro o con
un alegre colibrí o con una bolsa marrón de
agua caliente o con tu pobre abuelo que
te manoseaba la pija a los cinco años. digo
que no te regalo a ese turro viejo pálido de tu
abuelo ni te regalo tampoco tu pobre pija de
nene. yo a los locos los trato como a los demás,
la moral es de todos nosotros y entonces todos
venimos y hacemos política así, viste vos

VI
porque alguien se cansó de él es que fué soltado
este pescadito naranja que antes entró a la casa
en una bolsa de nyon. pronto está en el inodoro:
lo tiró una vez la nenita o el padre o la madre. irá
a las cloacas porteñas como dicen que cayeron
a las cloacas de new york los pequeños cocodrilos
grises que hicieron mascotas de moda y fueron luego
desechados. ya gigantes, blancos, muchos y ciegos,
salen a veces de su caño y asustan de noche a un
negro. qué tipo de mostro será el pescadito naranja
que en la pecera nos daba su amor descerebrado
mientras le tirábamos escamitas de alimento

VII
no sabe que va a morir
en menos de media hora.
no sabe siquiera que va
a morir. hace mucho que
recorre los jardines y no
encuentra ni un poco de
néctar. su corazoncito late
muchas veces por segundo.
no sabe qué lindo es, nunca
supo. en el aire suspendido
como todos nosotros, vuela
graciosamente el colibrí
su última danza funeraria

VIII
todos los pájaros al atardecer
mueren y llueven, de a uno, sobre
la tierra. apenas abierta, un ala
sostiene el aire debajo y llegan
un poco más tarde. qué importa
el tiempo que duran las aves. igual
sucede el golpe suave, plumoso
de los cuerpitos contra el piso

IX
cuando se enciende y se apaga
la primera luciérnaga de la tarde

contás con los dedos hasta que
llega otro brillo como si fueran

sílabas de un poema. se hace
de noche y otras luciérnagas

alumbran el ritmo. no se puede
contar ya, no queda un tiempo

sin luz. son demasiados versos

X
a veces un perro
te sigue y no
lo ves pero sabés:
con el hocico
te apunta y con las orejas
en alto calcula

tus pasos. andás
por la calle con esa
presencia animal
que suave
acecha. parece

que te sigue y parece
que te lleva. entonces
mirás sobre tu hombro

y el perro no está

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