diez poemas para marzo

I
todas las historias
para poder contarse
buscan su caballo
de troya y lo que
para sobrevivir un
tiempo más no
dicen es que ya
estaba adentro: la
lengua es el caballo
que hay y que va
a desbocarse y va
a invadir la ciudad y
va a romper su vientre
lleno de soldados
gritones de madera


II
dios no hace líneas
rectas todo lo que
parece recto no es
más que la parte
visible de una curva
vista de cerca. qué
mal porque las rectas
que vi en las montañas
o en los cristales de
nieve me gustaron
bastantemente. digo
que el señor nos ha
engañado bien para
qué


III
dejé un vaso grande de vidrio
apoyado apenas sobre la bolsa
de tabaco para que no se abra
y se seque, y así quedó, a punto
de caer, inclinado toda la noche.
lo bueno que hay cuando pasan
estas cosas es que no hace falta
para nada escribir metáforas


IV
no quiero ver ciervos en una película
ni leer sobre sus huellas en la nieve
de alguna novela noruega. se abusa
de la parsimonia casi humana de esos
animalitos desde bambi. no tengo el
menor interés en verlos en la mira
de un cazador ni verlos caminar lento
en largas escenas pretenciosamente
significativas ni quiero verlos saltar
huyendo de algo así como nosotros.
lo que me gustaría la verdad es un
pedazo grande de ciervo ahumado


V
fulana seguro vive en rosario
porque casi todos sus amigos
del face -veo- son de rosario
ella le pone me gusta sin falta
a todos mis versos incluso le
pone me gusta a algunas de
mis fotos y eso que entresas
fotos hay algunas que son de
mi cara qué lástima que vivas
en algún barrio de rosario
porque ya que me das bola
podría aprovechar para mirar
de cerca tus labios quen las
fotos de tu perfil se ven como
como unas flores que casi me
hacen llorar igual prefiero
pensar que seguro cojés mal
y que solo tu boca es un poco
fotogénica y que un poco te
gusta la poesía pero nada más
pasa que no puedo dejar de
pensar que cada tanto tu boca
se inclina un poquito para mu-
sitar palabras que puse yo y
entonces -con perdón- un poco
se me para quiero aclarar que
no se me para imaginando la
boca de cualquier lectore lejos
de mi semejante cosa pero tu
boca sí porque es como como
como una cosa jugosa que ya
no es una flor sino alguna fruta
que no existe y que porsupuesto
no se come cómo se va a comer
el amor que te tengo aunque
sepa que casi seguro vivís en
rosario porque muchos de tus
amigos del face son de rosario
lo nuestro como todas las cosas
depende del espacio aunque nos
amemos mucho los dos así como
yo amo tu jeta no va a poder ser
te aviso que no es exactamente
la distancia como en esa canción
metafísica de roberto carlos que
dice: o que restou do nosso amor
fico/ uno tempo esquecido por
você porque no te hablo de tiempo
sino de distancia fijate que tuve
una novia que era de tierras
lejanas incluso tuve una novia
que era de otra ciudad pero lo que
nos impide ser novios la verdá
es que yo también soy de rosario


VI
no se ve porque es de noche pero está
cerca el arroyo de agua tornasolada
agua dulce y suave que brilla en el borde
de sus olas oscuras agua que envuelve
las piedras finamente por debajo agua que
no trae nada más que tiempo que corre
para cantar y canta para correr que tiene
sombras vivas que respira como el cielo


VII
cómo va a saber si todo
el tiempo se le mueren
cachitos y otros nacen
al mismo tiempo: bien
mirado nuestro cuerpo
no tiene tiempo de saber
la diferencia que pudiera
haber entre la vida y la
muerte u otra cosa


VIII
un desierto de vaga arena azul ¿ves? no
es difícil que la arena casi blanca, casi
marrón, casi cremita, casi gris, se torne
de una vez azul en tu cabeza, porque el
color que tiene es una porquería. si no
fuera por el sol que a veces la miente
dorada. mentimos que la arena es azul
y es vaga, una cosa que siempre hace
borges: lo que es vago es el azul. así
que es un azul fácil, tenue, para el que
tu imaginación no pide mucho esfuerzo.
no es como el helado de crema del cielo,
cuyo celeste franco, fantástico y divino
invade con violencia la idea de lamer algo


IX
No es lo mismo un caballo
que una mesa. Dejás la taza
de café en el lomo de la bestia
y su piel se mueve como ola
eléctrica y espesa, que va a
tirar al pasto lo que pesa. El
líquido ámbar que tomabas
solo, se hunde en la tierra y
se hace lodo, la loza se pierde
en vizcacheras. Así los versos
buscan la poesía, son caballo
o son la mesa y no otra cosa:
cuando el paisano el canto no
sabía y le pifiaba el orden de
las cosas, el diablo del campo
se reía: no se había dicho
al pedo el nombre de la rosa


X
si te apurás a morir, si no
hay agonía lenta, podés
entrar a un lugar con eco
y decir algo justo antes, tal
que la voz, durante mucho
menos que un segundo, te
sobreviva. la voz alargada
sobre el cuerpo como una
sombra cantante, como un
alma que se escucha, como
una luz pegajosa, como un
perfume agitado, como un
tiempito

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