Diseño de portada Mica Fernández

24 horas de acción en tiempo real, en 24 capítulos… Los primeros 6 semanales, van gratis…



Hora 03.00

En las oscuras y agitadas aguas del Río de la Plata, la Armada revisa cada tramo de su superficie con sofisticados equipos, lanchas de rastreo del fondo marino y hasta un submarino. Y desde el aire, helicópteros y drones con visión nocturna.

Molinari, Benítez y algunos soldados, emprenden el regreso sobre sus mismos pasos con escasas novedades, los sigue de cerca Nícolas, procurando hallar alguna explicación de adónde se metieron esos cuatro autómatas con su nave y qué hacer con la joven extraterrestre.

-(¿Será peligrosa? ¿Encabezará una invasión?)

Ya faltando poco para alcanzar el puente de madera “yerrado”, el joven siente la vibración de su celular, lo toma con cierto disimulo y descubre un mensaje de Julián:

    Hice pasar a la chica como mi novia,

               salió vestida de camarera para

               contactarse con su gente y luego

               regresará.

En ese momento, Molinari también recibe un mensaje en su celular, pero de la agencia Sesna.

Hora 03.20 Escenario 1

Iluminados como si fuera el día, los tres gigantescos pabellones y los edificios anexos, dan un aspecto de película de acción en rodaje. Movimiento de vehículos blindados, tableteo de helicópteros rondando y soldados apostados en pie de guerra, cierran el dantesco espectáculo.

De regreso en la sala de guardia, Molinari y su custodia revisan los monitores de vigilancia, como buscando en las imágenes las respuestas que necesitan encontrar, mientras Nícolas, despojándose se su incómoda capa, acaricia a su mascota y le dice:

 -¡Hola amiguito! Te extrañé ¿cómo estás? –adormecido en un rincón, Pitu lo mira complaciente, pero finalmente el sueño lo domina.

Pensativo, Molinari da un par de vueltas por el recinto y finalmente se quita su inseparable cigarro de la boca, para pedirles a los custodios que lo dejen a solas con sus subordinados… Luego, tras cerrarse la puerta, el supervisor ruge…

-¡Bien, señores! Cuéntenme lo que saben, porque lo que ocultan, ¡ya lo averigüé!

Ofuscado, el supervisor coloca su celular sobre el escritorio y les muestra el video que le enviaron desde la central, en donde se ve a una mujer junto a los vigiladores.

 -Ah zí zí, don Ezteban –reacciona primero Julián-, ez mi novia… Vino a zebarme unoz matez… Pe-pero no lo haze ziempre, eh. Y bueno, no me parezió nezezario contarlo en medio de ezta criziz, ¡perdón!

 -¡Ajá! Y su novia, viene a visitarlo una noche de domingo, ¿vestida de camarera? –juzga Molinari, echando humo como una locomotora.

 -No, claro –interviene Nícolas, tomando cartas-, yo la vi, pobrecita, se empapó con la tormenta y le conseguimos ese uniforme; mañana lo devuelve… Limpio, por supuesto.

 -¡Ezo ezo! –adosa Julián, acomodándose los lentes-, ¡Claro! Mañana lunez… Bueno, lunez zería hoy, ya.

 -Vean señores –arenga Molinari, agitando su rostro enrojecido y la flácida papada, al ritmo-; si llego a descubrir o enterarme que me ocultan información, del voleo en el orto que van a recibir, van a cruzar a Uruguay, sin escalas… ¿Entendido?

 -¡Zí zeñor! –se apresura a responder Julián, mientras Nícolas asiente con la cabeza- Y zi me permite una zugerenzia don Ezteban, no abuze de eze vaporizador, le haze tanto mal como el zigarrillo de verdad, ademáz eztá prohibido, eh.

El supervisor ignora el consejo y sale de la habitación rumiando para sí:

-(Conque… un ser invisible caminando bajo la lluvia, que deja huellas negras, ¿no?) -y sin darse vuelta, agrega en voz alta: ¡Ah, revisen esa cámara…! Dejó de operar después que grabó a su novia…

Hora 03.30

Una vez a solas, los compañeros de vigilancia se miran, entendiéndose. Y Maqui, aprovecha para meter uno de sus oportunos comentarios…

 “Nunca intentez ganar por la fuerza, lo que puede zer ganado por la mentira”

 -¡Pufff! ¡Safamos! –suspira Nícolas, mientras observa por los monitores, la retirada de la comitiva investigadora.

 -¡Inzizto con la genialidad del maeztro! “Ez mejor actuar y arrepentirze, que no actuar y arrepentirze”

           -Es verdad eso, pero contame qué onda acá -lo interpela luego, Nícolas, colocando agua en la pava eléctrica para preparar los mates que se debía.

 Julián responde con una pregunta…

 -¿Eztáz zeguro de lo que hazemoz, ruzo?

 -No tengo gran experiencia con alienígenas, amigo –reflexiona su compañero y guiñándole un ojo, agrega- pero a esta, le creo; es coherente y ya vimos cómo la persiguen, no podemos dejarla a merced de esos Rasters y mucho menos, exponerla a nuestros soldadescos…

Observando por los monitores una cierta relajación de las fuerzas de choque, Nícolas se quita el uniforme militar para volver al suyo y se aboca a la preparación de la infusión caliente, en un recipiente de calabaza curada, mientras Julián saca de una alacena un paquete de bizcochitos de grasa.

 -Ya ez la madrugada, ruzo… Tengo un hambre atroz.

 -¿Dónde está el edulcorante, Maqui? –pregunta, saboreando los bizcochos salados.

 -No tengo, pero hay azúcar.

 -Entonces, mate amargo, querido; no voy a enrolarme para diabético -reza el delgado vigilador, dando las primeras sorbidas a la bombilla del mate.

-Qué coza rara ezta chica venida de lejoz, ¿no?

 -Dijo ser humana –revela Nícolas, mientras le alcanza un mate a su compañero.

-Me contó que ez de un planeta igual al nueztro, pero que no podemoz verloz… ¿Zerán de otra dimenzión?

 -Xinebia…

 -Ah zí… ¿Y cuántoz añoz tendrá?

 -¿El planeta o ella?

 -Ella ella.

 -Le calculo unos veinte, de los nuestros.

 -¡Ah zí ja, ja, ja! Capaz tiene doz mil, pero qué bien huele ¿no?

 -Ah, ¿te diste cuenta?

 -Y qué linda ez, ¿no?

 -Muy…

-No zé por dónde andará ahora, pero tenéz razón, debemoz protegerla… Al menoz hazta que ezcuchemoz zu hiztoria.

La presente tranquilidad, no dura mucho, pues la energía eléctrica, nuevamente se desvanece, dejando a oscuras el recinto.

-¡Otra vez! –protesta Julián, revisando los cajones en busca de velas.

Nícolas recurre a su encendedor y mientras lo chispea, escucha que la puerta se abre y cierra sola, entonces con mucha tranquilidad, comenta:

 -Llegaste justo…

Julián deja de rumiar su alimento, para mirar hacia la entrada, pero no ve a nadie.

 -¿Justo para qué? –se escucha en voz femenina, desde la invisibilidad.

 -Para probar nuestro mate –responde el vigilador, cebando uno espumoso, con gran parsimonia.

Julián agranda los ojos y se sorprende, pero se amolda a la situación.

 -¡Zaz! Regrezó la mujer invizible…

Julián, se va acostumbrando a las inesperadas apariciones de la xinebiana, pero no a su materialización corpórea, la cual se va manifestando, a medida que se va despojando de su traje.

-¡Eeeh, pará pará! –le dice Nícolas, alcanzándole su capa de lluvia para cubrir la desnudez de su cuerpo.

Tras algunas intermitencias lumínicas, a medida que la extraterrestre se va materializando y cubriendo con la capa, comienza a restaurarse la energía eléctrica. En ese instante, en la intimidad de la sala, nace un coloquio universal.

 -¿Todo bien, Lhexia? –pregunta Nícolas, acercándole la espumante infusión.

 -Digo… ¡ (Bieb), sí!

Nícolas sonríe, entendiendo el inconveniente de la visitante a la adecuación lingüística.

-El mate está caliente -le advierte luego-. Aunque a vos, el calor no te preocupa, ¿verdad?

 -¡Ah! Adivino por qué lo dices -responde ella, probando con cuidado la infusión-, pero eso, sólo sucede con el mono puesto.

 -¡Perdón zeñorita! Con el ruzo tenemoz dudaz zobre zu edad –pregunta Julián, convidándole un bizcochito.

-Veintiún pasajes fríos… Años, para ustedes.

 -Ah, mayor de edad… Tal vez te fuiste de casa y papi te mandó a buscar -agrega Nícolas, armando una historia.

 -Error –corrige ella, devolviéndole el mate ya consumido-, él me envió y los rastreadores me siguieron.

 -¿Alguna relazión con Kriptón? –bromea Julián, sin dejar de observar los monitores.

 -Eso es fantasía Lhexia, no se refiere a un planeta real.

 -Lo sé Nícolas, pierde cuidado –aclara ella, acomodándose en una reposera plástica, mientras muerde un bizcochito-. Sabemos mucho de ustedes…

Hora 03.45

La exótica visitante apoya su cabeza en la reposera y con una mano vuelca hacia adelante su vincha. Los vigiladores, se llevan una gran sorpresa al verla abrir su cabellera como una cortina, para que desde el centro del convertor, un haz luminoso comience a proyectar imágenes holográficas.

“Los terrícolas –comienza a relatar, como poseída por un automatismo-, exploran el espacio en pos de nuevas conquistas casi obsesivamente y envían sondas, estaciones espaciales y satélites con información y datos en donde cuentan sus costumbres e intenciones en todos los idiomas, así como su pluralidad cultural, su música, etc.

 -(Mmm… Ezta noche tenemoz zine gratiz, Pitu) -le susurra, alzando al can.

 Todo el tiempo, ustedes nos bombardean con incontables señales y ondas radioastronómicas, imposibles de ignorar… Hace más de cien pasajes fríos, algunos de nuestros científicos violaron los protocolos de seguridad y pudieron hacer contacto radial con un inventor de apellido Tesla y así brindarle información esencial para ayudar a los hermanos terrícolas, pero cuando Tesla lo hizo público, nadie le creyó…

 -(Nikola Tezla) –le sopla Julián a su compañero, embelesado con la narración visual- (el inventor de la corriente alterna y tocayo tuyo, je).

El contacto con este investigador, fue hacia fines de vuestro siglo19 –agrega Lhexia, mientras sus ojos verdes siguen la historia proyectada desde la vincha-, Tesla había inventado un primitivo radiotransmisor, con el que mis antepasados científicos lograron sintonizarse y hasta llegaron a enviarle información sobre cómo obtener energía libre a través de unas gigantescas antenas. Y le enseñaron la manera de hacerlo, a través de un sistema de transferencia de electricidad, que podía llegar a todos los rincones de la Tierra, sin necesidad de arancelarla…

 -¡Pero! –prorrumpe Julián-… Como ziempre ocurrió, loz mezquinoz interezez de loz humanoz prevalezieron y por ezo, debemoz pagar por eza energía.

 Respecto a nuestra historia –se extiende la joven, ejercitando extraños parpadeos-, debo contarles que los primeros hombres y mujeres xinebianos sufrieron padecimientos a manos de una raza malvada denominada Tirren, pero al cabo de una gran lucha, lograron liberarse de tal sometimiento y gracias a aquella gesta, actualmente vivimos en absoluta paz. Entre los xinebianos, ya no existe la maldad y sus ramificaciones, ya no hay odio, ni las consecuencias que ello ocasiona y cuando detectamos un intento de rebrote de tan mala semilla, por medio de la ciencia médica, lo neutralizamos…

 -Mmm, pero entonces los gorilas que te siguen, serían una excepción -opina Nícolas, casi irónicamente.

No, los Rasters son vigiladores cibernéticos que resguardan nuestro mundo, evitando que nada ni nadie salga o entre a él, una especie de guardia interplanetaria de fronteras, apostada en la periferia xinebiana –sería para ustedes la ionosfera-. Esta guardia se formó después de que en nuestra prehistoria (como relaté), los primitivos xinebianos desterraran a esta tribu maléfica que hasta esa Era, tenían el dominio absoluto del planeta. En los comienzos de nuestra civilización -Génesis para ustedes- estos Tirrens eran portadores de un terrible Gen y sometían a las poblaciones, apoyados por unas criaturas gigantescas parecidas a los crustáceos de aquí que llamamos Topenants. Cansados de tanta explotación y sufrimiento, quienes carecían de este Gen, lucharon contra los Tirrens y sus monstruos durante violentos períodos fríos, hasta que lograron vencerlos…

 -Ze nota, que nueztra hiztoria no fue azí –murmura Julián, aceptando su turno en la mateada-, gente como ezoz Tirrenz, acá noz zobra.

 -Es verdad –agrega Nícolas, apoyando la conclusión de su compañero-, nuestro planeta, siempre fue un quilombo.

En Xinebia aún quedan Tirrens agazapados con ganas de volver, pero están limitados en recursos y necesitan conseguir energía de donde fuese para reequiparse –aclara la extraterrestre humana, ahora con una mirada hipnótica-. Gracias a aquella cruzada, ya no padecemos los conflictos y guerras que nos encaminaban hacia la autodestrucción. Y a partir de ahí, aprendimos que debemos destinar todos nuestros recursos a combatir ese Gen cruel, propio de la estructura humana y lo hicimos, orientando la mayor parte de los esfuerzos en una única dirección: La investigación bio-genética de la especie humana… y de esa manera, también pudimos erradicar otros males como el cáncer, algunas malformaciones congénitas y cuantiosas desviaciones en el comportamiento humano. Además, nuestra calidad de vida aumentó notablemente y en la actualidad gozamos de una longevidad sana, con cien períodos fríos en promedio…

-¡Mmm! No zé –balbucea Julián-, Nicoláz Maquiavelo afirmaba que: La malignidad humana ez ineludible y no puede zer erradicada.

Sin embargo, Julián -le sale al cruce la xinebiana-, en contraposición a eso, Edmund Burke dijo: Para que triunfe el mal, basta con que los hombres de bien no hagan nada.

Julián queda boquiabierto al darse cuenta del gran nivel de conocimiento filosófico que posee la extraterrestre y Nícolas, más pragmático, la alienta a continuar…

 -Y entonces tus padres te enviaron con un mensaje para la raza terrestre -conjetura, pasando una mano por la holografía como intentando descubrir algún efecto.

          Mis padres, pertenecen a un círculo científico que desde hace incontables períodos fríos estudia la genética humana y han sido quienes consiguieron erradicar este famoso Gen del mal de nuestra especie y lo denominaron p3-8j.

-¡Zí, ez verdad! –exclama Julián, mientras sorbe su mate amargo- Leí en reviztaz zientíficaz zobre un gen del mal, pareze que muchoz lo tenemoz, acá le dizen el Gen del guerrero…

Y sabiendo, de la presencia de los hermanos terrícolas en el universo –prosigue Lhexia- y de las históricas tragedias que les han causado estos genes hereditarios, hace bastante que mi gente está intentando enviarles las fórmulas biomoleculares que les ayudarán a extirparlos de su genética…

-Y tuviste que venir personalmente, porque tu planeta existe en otra dimensión -razona Nícolas, siguiendo el relato- ya que no hay manera de contactarse con nosotros, al igual que nosotros con ustedes…

Así es… Para no abrumarlos con datos y detalles técnicos, les simplificaré la información: Después de varios intentos fallidos, en el año 1977 de vuestro calendario, mi gente, finalmente pudo comunicarse. Por esa fecha, un nutrido grupo de científicos de diversas áreas de la radiocomunicación, montaron un código de enlace sobre una onda electromagnética que se dirigía a la Tierra, una onda portadora sin datos, que procedía de una lejana constelación de estrellas, entonces le acoplaron la información en un código universal para poder ser descifrada aquí por ustedes, pero sólo llegó una minúscula fracción que duró 72 segundos y luego se perdió el contacto con la Tierra…

Observando su celular de reojo, Julián le sopla al oído unos datos a su compañero…

 -(Ez zierto Níco, eztoy gugleando y dize que el 15 de agozto del 77 ze rezibió una zeñal mizterioza que llamaron: ¡Wow!)

-¿Y entonces…? –pregunta Nícolas, ansioso.

Viendo lo imposible de comunicarse –prosigue Lhexia con sus imágenes holográficas-, esta comunidad de científicos ideó una tecnología ultra-dimensional y diseñó la nave con la que llegué, pues en Xinebia, desarrollar técnicas aeroespaciales está prohibido…

-Entiendo –acota Nícolas, deduciendo-, no les dejan experimentar con naves que les permita salir de su planeta… ¿Y quién rige este dominio?

Un “Ente” que es un “todo”, lo llamamos LYS… Algo difícil de explicar, pues no se trata de un ser o algo tangible que posea el control absoluto del planeta, pero para contarles esto, aún cuento con 19 horas más…

-(Me perdí, ruzo) –le susurra Julián a su compañero, desbordado de tantas novedades.

-¿Ajá? –carraspea el rubio vigilador-, ¿cómo es eso, Lhexia?

En resumen, este grupo de científicos que apoyan a mis padres idearon un plan de escape de Xinebia que funcionó bien porque lograron enviarme con la fórmula precisa que va a solucionar la mayoría de vuestros males. Y lo hicieron, violando normas de seguridad muy estrictas, pues se arriesgaron a la expulsión del planeta, lo que les ocasionaría un muerte segura…”

La luminosidad de las imágenes, se refleja en los anteojos de Julián y en los ojos desorbitados de Nícolas, vigiladores convertidos en testigos ocasionales de un suceso increíble.

-¿Y cómo ze llama la comunidad que apoya a zuz padrez, zeñorita? –se anima a preguntar Julián, rebasado por la curiosidad.

  Esplenders…

 -¿Y cuál sería la causa de tanto aislamiento en el universo? –inquiere Nícolas, estudiando las ilustraciones-… Amplío mi pregunta: ¿Saben por qué no pueden comunicarse o hacerse ver?

         Para la Tierra, Xinebia no existe porque somos un mundo en otra dimensión y los portales dimensionales nunca se abren… Nosotros sabemos de ustedes, pero ustedes no de nosotros y aún desconocemos el motivo; la ciencia aún no pudo determinar la particularidad de nuestra existencia invisible a los demás, se piensa que tal vez consista en una especie de camuflaje cósmico, que nos aísla del resto del universo para conferirnos algún tipo de protección. Tal vez nuestros científicos o los suyos, algún día lleguen a descubrirlo…

 -¡Pero!… Vos ahora estás aquí y sos de carne y hueso… ¿O no? -insiste Nícolas, con otras preguntas.

 -Sí y tengo frío –manifiesta la visitante, envuelta en la capa de lluvia.

 -Ah zí, ¡perdón! –se disculpa Julián, dándose por aludido- Ya le alcanzo algo mejor.

En una rápida acción, el dispuesto vigilador va hacia el baño, descuelga su propia ropa particular y regresa…

 -Zeguro ez muy holgada para uzted, pero al menoz la va a abrigar…

 -No preocupes Julián, todo  (Bieb) –responde ella, entremezclando su lenguaje.

Mostrando una desprejuiciada intención de cambiarse ahí mismo, la extraterrestre se pone de pie y comienza a quitarse la capa de Nícolas, quien corre hasta el interruptor de la luz y la apaga, pero la iluminación de los monitores permite distinguir la silueta de la muchacha, que los hombres evitan mirar.

-Ezteee –arranca Julián-, me emoziona eztar zerca de una alien… bueno, por zupuezto ze nota que uzted ez una chica… Aunque viva en otra dimenzión y uze ziempre una vincha.

La extraterrestre, retoma la narración con una explicación…

Cuando abandoné el campo gravitacional de Xinebia, sentí un cambio, es verdad, pero no modificó mi contextura física; allá y acá, soy igual, al menos hasta ahora. De lo único que estoy segura y no me agrada, es que acá peso bastante más…

Los tres ríen, festejando la broma.

Y sobre nuestra constitución humana -reanuda Lhexia, con una colorida descripción visual de su propio cuerpo-, puedo afirmar que anatómicamente, somos iguales a ustedes, lo único que nos distingue, es la actual configuración genética… Nosotros ya no portamos el p3-8j.

-Pero nozotroz, zí –resume Julián, resignado.

-Somos una raza condenada –agrega Nícolas.

Después de semejante reflexión, ambos hombres se miran con gran sentimiento de culpa e impotencia existencial.

-¿Y qué dice Gugle al respecto, Maqui? –le pregunta Nícolas, con ironía.

Julián lo mira de costado, sosteniendo el celular encendido en una mano y el mate ya gastado en la otra, pero no reacciona. Sólo cita a su ídolo renacentista…

“Lo único que ze puede hazer, ez cultivar una virtú que permita una audaz política del mal menor.”

 En eso no estamos de acuerdo, Maqui –interviene Lhexia-… Aunque sea menor, el mal, no deja de ser mal. Tu ídolo tenía una visión bastante negativa de la vida y aunque esa visión fuera lo más cercano a la realidad, existieron y existen otros pensadores que opinan como lo hacía Rousseau, quien afirmaba “El hombre es bueno por naturaleza y es la sociedad quien lo corrompe.”

 -Ah sí, Rousseau fue quien también dijo: “No hacer el bien ya es un mal muy grande” –remata Nícolas, para no quedarse afuera.

Nuestra comunidad científica avanzó considerablemente en las investigaciones sobre biología celular –prosigue Lhexia-. Y gracias a que no contamos con problemas religiosos, étnicos o políticos, no tenemos barreras que se opongan a la investigación biogenética. Debido a ello, se ha llegado a mejorar la especie, sin invadir ni alterar la estructura básica de su naturaleza…

 -Un mundo ideal –murmura Julián, despabilándose de su abstracción.

-Por lo que escucho… y veo –filosofa Nícolas, mientras reactiva la cebada con yerba fresca-, entiendo que los xine… bianos son una raza “humana” pacífica e inteligente, que al no tener esa semilla o gen de la maldad, no precisan destinar grandes sumas en armamento, porque ya no tienen guerras…. Y al estar cómodos en un planeta sano y próspero, tampoco invierten mucho en buscar vida en otros mundos.

 Correcta apreciación, Nícolas –asiente Lhexia-. Xinebia es un planeta que aprendió a superar conflictos, gracias a la continua investigación médico-científica. Y por supuesto, por no dispersarse en áreas infinitas…

-Y por lo visto -agrega Nícolas, dando una gran sorbida a su mate-, no destinan recursos a la defensa ni a la exploración espacial, porque al vivir en un planeta que los camufla, se sienten protegidos…

Nuestros informes geológicos –prosigue Lhexia, con su recreación virtual-, aseguran que la tierra y Xinebia nacieron juntas a partir de una misma molécula. En biología, sería de un mismo óvulo. La explosión que formó el universo, hizo que una incipiente masa molecular se separe en dos fragmentos iguales y se vayan alejando uno de otro miles de kilómetros, fusionándose en su trayecto con millones de meteoritos errantes. Y para no extenderme en complejas explicaciones geofísicas, les sintetizo: Debido a la intervención de energías gravitatorias y fuerzas magnéticas poderosas, ambos planetas quedaron contenidos dentro del mismo sistema solar, pero a muchos kilómetros de distancia uno del otro. La expansión entre ambos fue lineal-vertical y el producto de esta divergencia, fue que las dos Tierras quedaron orbitando una encima de la otra, cada cual con su propia luna y a la misma distancia de su única estrella, el sol.

-¡A la flauta! –exclama Julián, nuevamente asombrado- ¿Zobre nueztraz cabezaz o bajo nueztroz piez?

Xinebia por encima, pero con la particularidad de orbitar en sentido inverso al de la Tierra, es decir un planeta va y el otro viene. Y una vez, cada período frío (o año), nuestro polo sur se cruza con el norte terrestre, rotando sobre nuestro propio eje y en sentido contrario a la Tierra; de Este a Oeste o izquierda a derecha.

-Como, zi ze eztuvieran reflejando en ezpejoz… ¡Todo al revéz, ja!

Una vez por año, la Tierra y Xinebia se cruzan, ahí se genera un portal de 24 horas entre los dos planetas… ¡Ese!, es el momento propicio para dar el salto de uno, a otro…

-¿Zólo 24 horaz? –se sorprende Julián.

-Y esas 24 horas, serían las que ahora están transcurriendo –deduce Nícolas- y te enviaron a vos a correr con todos los riesgos.

La extraterrestre humana, no responde.

-Valiente la muchacha –reconoce Julián-. Y loz Ezplenderz que eztán con zuz padrez, ¿zon muchoz?

 Es una comunidad científica agrupada anónimamente, que trabaja en la clandestinidad pues son perseguidos…

 -No todo es oro, eh –reflexiona el vigilador rubio, al descubrir similitudes con su propio mundo-. ¿Maquiavelo dijo algo al respecto, amigo?

 “El primer método para eztimar la inteligenzia de un gobernador, ez mirar loz hombrez que tiene a zu alrededor”

 -(Si no te la gana, te la empata) –murmura Nícolas y luego reconoce: Parece que las desavenencias políticas, trascienden el universo…

Resplandecidos por los pasajes holográficos que acompañan la narración y envueltos en un halo de éxtasis y curiosidad, los vigiladores asisten atónitos a esta detallada descripción de la vida cotidiana en un planeta análogo a la Tierra, un planeta que se nutre con el mismo sol y posee similares características atmosféricas. Un mundo oculto, que por circunstancias embrionarias (programadas o no) al nacer fue separado de su hermano gemelo y enviado a una zona fantasma.

Continuará…