Diseño de portada Mica Fernández

Historias seriales de Osvaldo Roble


Nunca  subestimes el valor de las mujeres…


                                                                                             CAPÍTULO 21

Hora 19.00

Departamento de Policía.

Malkevich corre por el pasillo con el gamulán bajo un brazo, mientras intenta restablecer la comunicación con su contacto –al parecer atacado-, pero al comprobar perdido el enlace, se conecta con la coordinadora Débora Sinclair y le solicita envíe las patrullas más próximas… Una vez en la salida, se asoma a la playa de estacionamiento y puede ver a dos oficiales conversando al pie de sus motocicletas, se coloca su chaqueta y tras pedir prestado un casco, salta sobre una y se lanza a toda velocidad hacia la torre Imperio, ubicada a unos pocos kilómetros de allí… En tanto, en el alborotado despacho de la oficial Sinclair, se presenta la perito forense Corbalán, con intención de enterarse qué motivó la intempestuosa salida del teniente…

Avenida del Pueblo.

Hora 19.05

Tras la alerta general, se activa el sistema de seguimiento urbano con cámaras y se destacan móviles y drones hacia el lugar…

Torre Imperio.

Hora 19.15

“Teniente Malkevich, en el lugar” –susurra en su celular, acercándose a la moto de José Antonio, con el arma en la otra mano…

El policía, camina con sigilo en el estacionamiento plagado de autos durmientes, lo primero que observa es la moto de agente sobre su pata de cabra y también el casco inteligente sobre el asiento, luego inspecciona atrás de la columna más cercana, sin novedad, hasta que por debajo de un coche, puede ver correr un hilo de sangre, da la vuelta y descubre a su compañero de origen afro, degollado… Mira a su alrededor y todo se ve tranquilo, excepto algún movimiento de vehículos, propio del lugar, hasta que la campanita del ascensor del frente y la luz -que indica subsuelo- se manifiestan, entonces él queda expectante, con el arma aún en la mano… Ni bien se abren las dos hojas, puede ver a Alejandro Quiróz en su silla de ruedas, traccionada por su guardaespaldas…

-¡Oh, teniente! –exclama con cierto asombro el lisiado- ¡Qué sorpresa!… Por las dudas le informo; vine a ver a mi patrón…

-Eso, a mí no me interesa.

-Bien… No quisiera pensar que me está siguiendo.

-Por supuesto que no, sólo vine por una denuncia…

-¡Ah, ya veo!… ¡Cayó un motochorro! -señala el anciano argentino, viendo el cadáver del moreno- ¡Andan por todos lados!… Este, seguro quiso robar un auto, por suerte no fue el mío…

Con las sirenas de las patrullas acercándose, Malkevich se da vuelta para no ver más la cara del sarcástico anciano, de inmediato y sin mediar saludos, el asistente lo lleva a su camioneta y comienza a subirlo… El teniente oculta su ira, pero sabe con certeza, que al joven oficial lo mandó matar este inválido motriz.

Hora 19.30

Luego de dar una inspección ocular alrededor de su colega muerto, el investigador toma el casco de su moto y tras subirse a una patrulla, se lo lleva…

Continuará…