En la plaza de mi barrio los vecinos organizaron una fiesta que fue cancelada por el C-19; aún no habían declarado la cuarentena pero ya se veía venir.

Aprovechando que por primera vez en años el municipio no solo autorizó la fiesta sino que llevaron tableros eléctricos y luces, unos locos armaron una joda clandestina: “La Fiesta del Barbijo y de la Gel”.

Al atardecer ya había una docena de personas, para la noche eran como cuarenta. Aparecieron parlantes, bolas espejadas y hasta hubo un DJ.

La consigna era simple: llevar barbijo, alcohol en gel, guantes de látex y bata médica en lo posible.

Sin duda la fiesta sirvió de  excusa para imponer el “Aislamiento social, preventivo y obligatorio”. Los noticiosos pasaron imágenes de gente retorciéndose y cuerpos derretidos durante semanas. En una grabación hasta se ve el fogonazo con el que empieza todo: alguien enciende un pucho mientras todos se están tirando gel y bailando como chiflados. Parece mentira.

Casi la mitad de la gente murió, 19 en total. Sobrevivieron unos rugbiers que enseguida rodaron por el pasto. Uno del Club Olimpo tuvo quemaduras de tercer grado en un brazo y se le cayó la oreja. Las pibas fallecidas eran casi todas del María Auxiliadora y un par de Tornquist que se llamaban Candela.