“Pero si vos sabes pegar” escuché infinidad de veces,la última luego de contar una situación de abuso.

Este concepto de defensa resuena en todas las acciones que conforman quien soy hoy.

Tal vez lo que siempre quise demostrar es que soy capaz de proteger este cuerpo sin necesidad de pedir ayuda. Nada ni nadie podrá dañar o perturbar la muralla que levanté a fuerza de técnica,teoría,disciplina y entrega.

Este cuerpo es mío,los puños y las cicatrices también.

¿Entonces por qué a veces no? ¿Por qué permití eso? Si yo sabía pegar.

“Untold: Deal with the devil” – Serie documental en la que Christy cuenta parte de su historia

El 23 de noviembre de 2010 James Martin apuñaló y disparó en el pecho con una pistola rosa Taurus de 9 mm a Christy Salters (Entonces conocida como Christy Martin) ex campeona mundial de boxeo estadounidense y actualmente la directora ejecutiva de Christy Martin Promotions.

La boxeadora yacía moribunda junto a la cama de su habitación durante media hora mientras su marido, que la creía muerta, entró en el baño para ducharse. Pero como en muchas de sus peleas, la derrota no era opción, se levantó y detuvo a un conductor en la calle que la llevó al centro de salud más cercano.

Siempre me llamó poderosamente la atención la cantidad de casos en los cuales los entrenadores técnicos terminaban casados con sus pupilas, esto no quiere decir que todos tienen un trasfondo de abuso y poder pero a medida que pasan los años no puedo evitar encontrar similitudes entre los mecanismos de vinculación que se forman en estos ámbitos donde la confianza ciega abunda y se respira un aire de admiración y fidelidad.

Cuando empecé a entrenar tenía 15 años y no conocía el mundo del boxeo,solo tenía una certeza, quería y deseaba con todo mi ser la adrenalina, la filosofía, la electricidad que recorría mi cuerpo.

Luego de ser rechazada en dos gimnasios ( sí, en ese momento incluso me parecía una opción viable) encontré el primer lugar donde enseñaban boxeo a mujeres.

Era todo felicidad, éxtasis, una droga nueva que consumía mis horas, mi energía, le daba todo de mí porque nadie hasta ese momento me había hecho sentir que podía amigarme con mi cuerpo explotando su potencial y todo se resume en eso, el poder controlar cada músculo,hacer que el miedo se evapore con tu aliento.

Nunca había pertenecido a algún grupo en particular, no tuve la infancia de muchos amigos ni clubes o deporte de equipo.Esta era mi oportunidad y así es como me aferré con uñas y dientes al paraíso, mi tierra prometida de puños y piernas danzantes.

“Para el deportista, su entrenador es casi un ídolo. Se siente sometido a su autoridad y denunciar es casi imposible, es un tema complejo, sobre todo porque generalmente el abusador tiene un nivel de superioridad. Uno muchas veces viene a conocer de esos casos después de 10, 15 años, cuando la persona sale del yugo del entrenador y ya no tiene miedo de denunciar”

Francamente para mí la figura de entrenador muchas veces puede confundirse con la paterna porque compartís horas de tu vida no solo ligadas al deporte,comienzan a deshacerse aquellos límites deportivos sumándose eventos de fin de semana,reuniones, fiestas y mucho más.

El tiempo invertido es infinito e ilimitado, ya no existe un horario o día de comunicación directa. Cuando te querés dar cuenta es viernes por la noche y estás cenando en familia con tu entrenador de 45 años en la mesa.

Y vos tenés 19.

Puedo recordar con imágenes y sensaciones varios momentos de mi vida,incluso me han elogiado la memoria minuciosa. Creí durante gran parte de mi juventud que sabía defenderme y reconocer al enemigo o por lo menos me escudaba con pretextos típicos de la edad, alegando que yo era más “viva» que ellos, más madura y por lo tanto no podría estar siendo manipulada.

Es así como los recuerdos le pertenecían a la joven que creía ser, con anécdotas que ubicadas en un contexto para mí tenían sentido.

Pero a medida que pasan los años encuentro pequeñas manchas en mi relato,ese tan confiable de pronto es como una neblina acaparando mis recuerdos.

Marie-Pier Lafontaine escribió en su ensayo “Armas para la Rabia” una aproximación al efecto del trauma a lo largo del tiempo.

Ella habla de la memoria traumática como algo incompleto y que no sigue una lógica narrativa clásica, con comienzo, desarrollo y desenlace.Sino más bien cobra cuerpo en una forma alterada de la conciencia.

Es domingo y veo una película que me hiela la sangre,se llama “The Tale” y en ella Jennifer es una documentalista y profesora en sus 40 años. Mientras regresa de un viaje, su madre la llama alarmada tras descubrir un ensayo que Jennifer había escrito cuando tenía 13 años. El escrito trata sobre una «relación» que tuvo entonces con una persona mayor de edad. Luego de releer el ensayo, Jennifer comienza a investigar ese período de su vida. Se imagina a sí misma siendo más grande y sofisticada pero se sorprende al descubrir lo pequeña e infantil que se veía…era una niña.

The Tale – (2018)

Busco fotos de esa época como un acto reflejo, quiero probar un punto, darme la cara contra el suelo.

Era apenas mayor de edad y ni con un esfuerzo de compasión repentina puedo entender que un hombre de cuarenta años se fije en una adolescente. Una alumna a su cargo.

En 1999 la gimnasta Olga Korbut, medallista en la década de los 70, denunció haber sido esclava sexual a los 15 años de su entrenador.

Un secreto a voces en el vestuario logró filtrarse en los medios, años después el entrenador fue procesado, pero absuelto por falta de pruebas.

El año pasado (2023) se hicieron oficiales unas denuncias de acoso y abuso sexual por parte de Pedro y Sebastián Rodríguez. Ellos son director y segundo responsable, además de entrenador, de la escuela de fútbol femenino conocida como ‘Club Deportivo Besser’ en Colombia.

“Ellos ejercen cierta influencia sobre nosotras, se gana la confianza de las personas de su núcleo familiar tanto así que le brindan confianza a todos. En el momento en el que yo era jugadora mis papás tenían confianza plena en que estaba en un buen lugar y confiaban en ellos, no había ningún inconveniente de sí ellos me llevaban a algún partido, me acercaban a la casa porque ellos se encargaban de hacer eso y usaban esa misma influencia para acercarse a las jugadoras”

En México la asociación Deporte, Mujer y Salud hizo un estudio entre 150 atletas,que presentó ante el COI, según el cual el 71% de los consultados había sido víctima de acoso sexual o conocía a quien lo había sido.

En el 67% de los casos el agresor era el entrenador y el 92% de las situaciones de abuso se habían producido dentro de una instalación deportiva.

 <<El tratar los casos de abuso en el deporte como casos aislados de la situación deportiva hace que queden minimizados, invisibilizando el contexto social y político en el que ocurrieron, la situación de confianza hacia el entrenador y la vulnerabilidad de las deportistas, hacen que no deban dejar de tenerse en cuenta. Al asumir el entrenador el papel paternal o autoritario acerca familiarmente sus acciones hacia la deportista, lo cual constituye un punto importante al momento de tratar el tema: no es un abuso simple de varón con autoridad, sino que está agravado por la confianza corporal que la deportista dispensa y los padres acompañan y confían>> Antúnez, M. S. (2009) Deporte: De los podios que ocultan violencia a la cancha propia

No es noticia que el acoso trasciende las fronteras,pero es increíble encontrar modus operandi calcados, sin importar el origen o el deporte vemos como un un espacio que debería ser considerado seguro se puede contaminar rápidamente y muchas veces sin levantar sospecha.

Mi vida era el boxeo,mi carácter se forjó a partir de este deporte, encontré no solo un modo de entrenamiento sino un espacio de contención y explosión. Todo esto no podía separarme de mi entrenador, quien reforzaba el sentimiento de pertenencia y por sobre todas las cosas construyó un muro que me separaba cada vez más del mundo exterior.

El camino fue sutil y aunque parezca mentira no alertó a mucha gente.

No culpo a nadie porque siento que estas personas actúan de una manera indescriptible,con la paciencia de una ola erosionando la piedra,con esa determinación que solo pueden tener para cometer un delito del que se creen capaces.

La rutina es fundamental, crea un universo en el que lo anormal puede tornarse normal.Es ahí donde se crea el vínculo íntimo fuera de un grupo de trabajo,club,equipo. Es en la rutina donde se filtran los modos de intervenir en cuestiones de la vida personal.

Una persona vulnerable como lo es un niño o adolescente es el blanco clave que encuentran estos individuos. Porque pueden influenciar a su gusto el relato de lo que está sucediendo.

“Athlete A” es un documental estadounidense de 2020 que aborda la investigación del periódico The Indianapolis Star contra el Doctor Larry Nassar por abuso sistemático a gimnastas menores de edad y las acusaciones contra USA Gymnastics y su entonces director Steve Penny.

En la post era del “Mee Too” su estrenó cobró revuelo en redes sociales,destacándose la participación de Simon Biles, figura que representó a Estados Unidos en competencias internacionales.

Uno cree que cuidarían de una deportista que ha pasado semejante trauma,sin embargo años después luego de un anunciado retiro/descanso por problemas de salud mental fue criticada duramente por su propia nación.

Hace 5 años produje junto con una amiga ( previo al boom de los podcast, cuando debíamos explicar que era como una radio online y editada) un podcast de género y sociedad llamado “zorroridad podcast” que en cada episodio se zambulle de lleno en diferentes temáticas que relacionaban al género y las problemáticas a las que estamos sometidos en mayor o menor medida.

Es justamente en el último episodio (ep 10: Justicia Ciega) que entrevistamos a una victima de violación en acompañamiento de una abogada de la red de abogadas feministas.

Es un caso que recuerdo me marcó por su crudeza pero también porque ocurría en un contexto de entrenamiento y se trataba de un deporte de contacto.

“Ella también sabía pegar” pienso constantemente en eso.

Sí y sin embargo es tan complejo.

Aún hoy en día me reclamo no haber evitado el malestar,no haber buscado otro gimnasio o ponerme firme en mis decisiones.

Intento volver el tiempo atrás buscando nuevas vías de escape como si pudiera advertirle a mi “yo” del pasado con algún consejo de mi adulta más madura y sabia.

Nuevamente peco de ingenua,no me veo sometida y derrotada, creo que no podría permitirlo, al menos no ahora. Es como si esa persona que pasó por todo esto fuera otra,es así como creo que pude pasar tantos años escondiendo bajo la alfombra las consecuencias de ese vínculo.

Registro que estoy cometiendo el mismo error, es cierto que pasaron años y aprendí métodos de observación y defensa física/mental.

Pero nunca se está lo suficientemente listo.

La falta de respuesta es también una respuesta.

Cuando intento desarmar los comportamientos del ser humano basados en su histórico binarismo me encuentro con capas y capas de reacciones que entendía me pertenecían “naturalmente”

La construcción cultural de la “No respuesta” es heredada en cientos de mujeres, desde el inicio de nuestras interacciones sociales estamos condicionadas al silencio,a la vergüenza y somos reprimidas si osamos enfrentarnos a este sistema.

Hace poco investigando sobre la autodefensa me encontré con Alessandra Chiricosta y su libro “Contra el mito de la fuerza viril” donde entre muchos tópicos encontré un concepto que subrayé y citaré a continuación :

<<[…] Los efectos autos inhibitorios,sobre cómo las estructuras,las inferiorizaciones sociales y culturales actúan sobre los cuerpos como dispositivos de bloqueo que internalizamos y se convierte – como decía Bourdieu – en nuestros hábitos. Por esta razón,cuando se dice”esto es natural” generalmente se está equivocado. No es natural,más bien se trata de una larguísima construcción de lo natural que impacta en nuestros cuerpos.>>



A la vez existe un mecanismo que suma al bloqueo que tenemos y es esa escala mental que hacemos con «niveles de gravedad» en lo que respecta al acoso y abuso.

Es así como creemos que una actitud por más desagradable que sea no es comparable con la violación (con acceso carnal) es más, nos convencemos que si denunciamos hechos de tal magnitud podríamos parecer exageradas o irrespetuosas con las victimas «de verdad».

La sociedad se ha encargado de construir una muralla y hacernos responsables de terminar la obra.

Marie-Pier Lafontaine también repasa esta dicotomía de tener un trauma que no se ajusta a su gravedad ( entendiendo gravedad en términos subjetivos y condicionados) 

<<Me parecía que el manoseo por encima de la ropa no consituía una vulneración lo suficientemente grave.Después de todo,no me habían violado[…] Tenía la idea de que un trauma debía ser causado por un acontecimiento de una amplitud descomunal>> Armas para la rabia

Hablé con “B” para intercambiar experiencias y poder debatir al respecto (mantengo su identidad reservada ya que se trata de información sensible)

Ella es entrenadora física, profesora universitaria y abogada, comparto aquí sus respuestas:

¿Cómo crees que te afecta haber pasado parte de tu vida con un entrenador abusivo, manipulador, etc? ¿Cómo es hoy tu evolución? ¿Cambió algo haber pasado a ser también entrenadora en el transcurso de estos años?

– Haber atravesado vínculos con personas manipuladoras y/o perversas y/o padecer prácticas de gaslighting es en todos los casos una experiencia sumamente angustiante y que se prolonga largamente en el tiempo aún cuando ya se dejó de tener contacto con el responsable.

Durante años me ha generado un miedo paralizante encontrarme en el mismo espacio con esa persona responsable, o recordarlo por alguna razón casual o no, por pensar que el más mínimo contacto con ella me haría «caer otra vez en sus garras».

Durante esos años me generó mucha desconfianza en nuevos y viejos vínculos pero con asistencia terapéutica mediante, aprendí recursos que me permitieron poner límites en esos vínculos, mantener distancias físicas y emocionales y percibir qué situaciones las excedían o en las que yo terminaba aceptando o haciendo algo a favor del otro sin que me hiciera bien a mí.

Actualmente, puedo decir que esas experiencias me hicieron más cautelosa y atenta a mis propios deseos y bienestar.

El desempeñarme como profesora y entrenadora me tornó muy cuidadosa del espacio de educación y de la confianza que los alumnxs depositan en mí. Así soy desde el inicio muy clara con el entorno en que se desarrollará la relación (las comunicaciones son siempre grupales, públicas y dirigidas exclusivamente a cuestiones relacionadas con la actividad académica o deportiva); los únicos comentarios que realizo de modo personal se refieren desempeño del alumno y tienen carácter formativo; no obstante festejo que mis alumnxs desarrollen un vínculo por fuera de mis clases, me mantengo al margen de ellos y/o de los encuentros que tengan; si eventualmente se realizan eventos en grupo son esporádicos, públicos y referidos a la actividad que nos convoca.

Como profesora y con tu experiencia también como alumna. Cuáles dirías que son las alertas que deberían tener padres o personas a cargo de niños/ adolescentes que entrenan en algún establecimiento. Obvio que Abundan profesorxs responsables y la idea no es demonizar, sino informar.

–  Lamentablemente (o por fortuna para mi hija) las situaciones de abuso físico, psicológico y emocional que he padecido en mi vida, junto a los distintos roles que he asumido a lo largo de ella (entrenadora física, profesora universitaria y abogada) me han permitido advertir ciertas conductas o patrones de comportamiento alarmantes en quienes ejercen algún tipo de autoridad y/o rol educador que suelen disimularlos en una preocupación responsable o consideración especial por su alumno. Entre estas conductas puedo enumerar:

a. Establecer/mantener contacto por redes sociales o mensajería sin consentimiento del alumnx, o mediante mensajes personales que exceptúan al resto del grupo, o por razones que no se vinculan con organización de la clase (información de horarios, lugares, etc.).

b. Comentarios, acciones o actitudes durante la clase o fuera de ella que impliquen un trato diferencial respecto al resto del grupo, sea éste complaciente o elogioso en exceso u ofensivo.

c. Propuestas, invitaciones -aún referidas al deporte que se practica- personales o que excluye a todos o parte del grupo, en las que es posible percibir que tienen por fin crear un vínculo por fuera de la relación profesorx- alumnx.

Sugiero que si existen dudas sobre algunas de esas u otras actitudes del profesorx/entrenadorx o de la honestidad de las intenciones que expresa, se charle con otros compañerxs de grupo o alumnxs para tener una devolución sobre como se percibe desde «fuera» y a la vez constatar si replica el mismo comportamiento con otrxs.

Han pasado muchos años y algunos borradores antes de publicar estas breves ¿Reflexiones?

El tiempo y la distancia junto con el aprendizaje diario me brindaron herramientas para pensar(me) desde un lugar más amigable que el que estamos predestinadas a habitar.

Me toca pararme en el ring como entrenadora y es ahí donde la fuerza se transforma en motivación por construir un deporte mejor.

Es posible, definirlo como útopico es una excusa ideal utilizada para desmotivarnos.

Hemos aceptado posturas insólitas,¿Por qué no habríamos de tomar una que nos beneficie? 
El momento siempre es ahora.

Bibliografía 

-La Fontaine. (2022). Armer la rage. Héliotrope.

-Antúnez, M. S. (2009) Deporte: De los podios que ocultan violencia a la cancha propia [en línea]. I Jornadas del Centro Interdisciplinario de Investigaciones en Género, 29 y 30 de Octubre de 2009, La Plata, Argentina. 

-José Orlando Ascencio (2019) El acoso sexual en el deporte: un caso lamentable y muy frecuente

– Zorroridad Podcast (10) {audio}

– Chiricosta Alessandra. ( 2023) Contra el mito de la fuerza viril. Tinta limón