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¿Por qué entrenás como entrenás?: El cuerpo museable y otras formas de ejercicio.

Museable: adj «Digno de figurar en un museo».

Preámbulo.

Estamos cada vez más expuestos a contenido algorítmicamente diseñado para que nos sintamos inferiores, en falta. Todo esto para vendernos suplementos, cursos, productos, Lo que convenga.

Las formas de entrenamiento actuales tienen tendencias inflacionarias. Se busca cada vez más músculo y menos grasa, resultados más rápido y con menos esfuerzo. Quien cae presa de esta lógica moderna se encuentra de repente en esta búsqueda de mejorar constantemente para tener un resultado como el que tiene otra persona en internet y se da cuenta de que un pasatiempo se convirtió en un trabajo.

Este escrito no es un intento destructivo de desmerecer la búsqueda de mejorarse a uno mismo. Tampoco que odies a la disciplina del fisicoculturismo. Este escrito busca recomponer tu relación con la gimnasia.

I. El cuerpo museable.

“El modelo de cuerpo que sostiene la gimnasia actual (…) es un cuerpo para ser admirado y exhibido, un cuerpo que en tanto está destinado a la espectacularidad, es un cuerpo que se consume, que se agota. Un cuerpo que incluso es empujado a los límites de la vida como en el caso de la anorexia, bulimia o la vigorexia”. (Rocha, L & Lescano, A, 2008)

En el año que se publicó el estudio de donde salió esta cita, el “Museo” se refería a la tendencia de los espacios físicos de entrenamiento a tener fachadas vidriadas en las cuales se podía ver el interior. Esta cita sigue vigente con más fuerza que en el momento en el que se escribió, ya que ahora el “Museo” del que habla Rocha no solo es un gimnasio con ventanales para que todo el mundo te vea. Ahora se extendió al espacio virtual. Las redes sociales funcionan como un museo en tanto estamos constantemente expuestos a físicos con características predeterminadas. El mensaje es claro: «Esto es lo que querés»
Un cuerpo preparado solamente para ser visto. No usado, no disfrutado, no vivido.

Estas formas de entrenamiento han formado un monopolio dentro de nuestros consumos diarios en relación al entrenamiento. El contenido en internet tiende a orientarse a la musculación en general, con información tergiversada para maximizar la interacción. Esto provoca que la persona sedentaria, que quiera arrancar una actividad, no piense en una posibilidad mucho más allá de ir al gimnasio a levantar fierros.

I, I. Experiencia personal.

Superar 100 kilos en banco plano es una experiencia inigualable, como también lo es superar 90, 80, 70, y cualquier marca que alguna vez haya sido un horizonte lejano. Me encanta hacer pesas, es divertido, la paso bien, me siento bien. Yo lo recomiendo a todo el mundo, pero sé perfectamente que no es la única ni la mejor manera de entrenar. He escuchado muchísima gente decir “no entreno porque me aburre el gimnasio” cuando existen muchísimas, pero muchísimas alternativas para ejercitarte: Crossfit, funcional, calistenia, parkour, pilates, yoga, HIIT, GAP, artes marciales, deportes de contacto, running, stretching, halterofilia, animal flow y puedo seguir hasta quedarme sin caracteres. A lo que voy con esto es que pensar que la única manera de hacer ejercicio y ponerte en forma es estar 5 horas por semana levantando mancuernas o corriendo en una cinta, es un sabotaje hacia vos mismo.

En el mismo artículo, Rocha habla de una universalización del sujeto:

“Subyace la idea de que todos somos iguales, por lo tanto, aprendemos del mismo modo, tenemos las mismas ganas, pero también las mismas dificultades”

El entrenamiento de fuerza (que no es lo mismo que hacer musculación) es un gran complemento para el deporte que practiques. Pero no es necesario levantar 300 kilos en sentadilla ni tener abdominales marcados para ser saludable, por más que tu influencer favorito te diga lo contrario para que compres su plan de entrenamiento + alimentación con un código de 3% descuento.

II. La ausencia del placer

En una época que tiende a la homogeneidad y a la sobriedad estética, es normal que la actividad gimnástica predominante sea la más estática y controlada. “concentro, pausa, controlo la negativa, repito”

Estas prácticas ya no están orientadas al disfrute, sino a un resultado, hacé este ejercicio para estimular más el músculo, hacelo de esta manera para estirarlo más. La ciencia (uno o dos estudios privados con 100 o 200 sujetos) dice que no tenés que hacer press militar, porque el vuelo lateral con cable a 45 grados es más efectivo, no importa que a vos te guste hacer press militar, no importa que vos esperes a que llegue ese día en tu rutina y vayas motivado a realizar una actividad que te da placer, porque Jeff Nippard le puso una B en su ranking de crecimiento muscular, por ende es inservible.

Está muy vigente y es curioso que haya gente que no se quiere dedicar al fisicoculturismo o al levantamiento de pesas y aun así elige intercambiar su disfrute por la idea de que las fibras musculares se le van a estimular un 2% más.

En cualquier curso para certificarte como entrenador, se te enseña un concepto llamado “principio de adherencia”. En la práctica es preguntarse “¿cómo puedo hacer para que este cliente tenga ganas de volver a entrenar?” “¿cómo hago para que este tipo se vaya de este gimnasio sin sentirse miserable?”.

Teniendo en cuenta que tenés que entrenar “X” grupo muscular tenés “Y” cantidad de ejercicios para elegir y ver cuál le queda mejor a tu cliente. Dicho esto, podés experimentar con docenas de maneras de estimular las fibras y saber cuáles disfruta más, y aunque los eruditos en internet te digan que es subóptimo, va a estar más satisfecho tanto con la práctica, como con el resultado.

En otro momento me gustaría hablar sobre cómo esta lógica de optimización fue impulsada por el submundo de los Gymbros, acompañados por una ruidosa ostentación del sufrimiento. pero por ahora nos lanzamos al tercer y último acto del ensayo.

III. El físico perfecto/La intimidad del entrenamiento

Hablando de estética, se nos quiere condicionar a creer que hay un solo físico ideal al que hay que aspirar si queremos estar “en forma” sin tomar en cuenta el uso que se le da al cuerpo.

Busquemos ideales: el 1% de la humanidad, los atletas mejor preparados del mundo: Los olímpicos. Si existiera un físico ideal, que pudiera funcionar como el objetivo común de todas las personas que entrenan, todos los atletas que participan de las olimpiadas tendrían la misma composición corporal. Sabemos que no es el caso. Basta con comparar el físico de un maratonista con el de un lanzador de martillo, por ejemplo. Son mundos de diferencia, ambos en la cima de sus capacidades atléticas.

Volvemos al acto I, para el ciudadano a pie, el cuerpo se prepara para ser visto. Se concentra todo en muscular, sin pesos demasiado altos porque es «subóptimo», ni hacer demasiadas repeticiones porque “es cardio”. De esta línea nace el culturismo “estético”. La definición es tristísima. El culturismo “estético” busca generar la ilusión óptica de simetría (inexistente en seres humanos) por encima del rendimiento físico. Se busca generar un cuerpo definido, «proporcionado» y que se alinee con los estándares de belleza modernos. Es trágico, deshumanizante. Es ser consciente de que el sistema ™ te vendió una imagen y que vos la estás comprando y revendiendo. No hay una autenticidad en esa búsqueda. Es puramente impostada.

Querés entrenar para verte mejor. Por supuesto, ¿según qué estándar te vas a ver bien?

Según tu propio estándar, ahora, ¿quién te vendió ese estándar?

Seguro que no te lo vendió nadie, seguro que no, campeón, lo investigaste vos. pero ¿dónde investigaste? ¿revisaste todo internet? ¿leíste todos los autores? ¿vos solo llegaste a la conclusión de que una proporción inversa entre la anchura de tus hombros y tu cintura es atractiva? ¿no será que es lo que te estuvieron tratando de vender desde que naciste?

Capaz que estaría bueno apagar un rato el celu y salir a dar vueltas, a ver que ves en la calle, en el mundo. Gente normal, como vos, con aspiraciones distintas, que no tienen idea de qué es un curl de bíceps.

Yo sé que no querés ser normal, que no querés ser como el resto, que querés ser mejor, pero esperá.

Seguí caminando, hablá con gente, que te cuenten qué piensan, que opinan de cosas, gente con prioridades muy distintas a las tuyas, cuando llegue el momento, le vas a contar de tu búsqueda estética, No les va a importar, pero está bien, porque es algo tuyo. No es para todos, y tenés que entender que el hecho de que no sea para todos no significa que seas algo superior al promedio, sino que solamente hacés cosas distintas, significa que le das importancia a cosas que otros no, y que a su vez ellos le dan importancia a cosas que vos no.

El camino de encontrarse a uno mismo en las prácticas físicas es demasiado bello, personal e íntimo, como para que una masa de píxeles tenga el privilegio de dictar el resultado que vos quieras en tu físico. Un estándar que no es de nadie, pero que se sigue reproduciendo porque uno no quiere pensar más allá de lo que le impostan.

La invitación es a que te plantees por qué querés lo que querés, y que experimentes qué prácticas son las que te dan placer, sea cual sea, te va a sorprender lo rápido que vas a encontrar a tu tribu.

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