Si tenés un corazón: ¡no lo cuides! Dejalo que se exponga al desamor, al abandono, a la traición. Es la única forma en la que puede también sentir cariño, amor, ternura.
Si tenés un corazón: ¡no lo escondas! Dejalo que lo vean y que mire, que explore y se pierda. En el mutuo descubrir se crece.
Si tenés un corazón: ¡no lo calles! Dejalo que grite palabras de amor, que llore e insulte. Escuchá los dolores que vocifera y los poemas que susurra por lo bajo.