Otra vez
-¿Estás despierta? -susurre a su oído. -Si. – dijo. Yo no la podía ver. Ni ella tampoco a mí. Pero
Paso todas las noches por la vereda bajo tu ventana. Trato de no mirar hacía arriba. Porque ahí
Donde mi cara se esconde. Donde mi destino ha llegado o tal vez vuelva a empezar en otros ojos, Acá
La noche la abraza, cada vez más fuerte. Tanto que explota. Explota y de ella salen todas esas estrellas. Estrellas
Bienaventurado sea aquel que te vea y que con tu sonrisa se encuentre creando un puente entre los dos. Tocado
Una electricidad modesta me rozaba las piernas y sabía que estabas por acá. El rebote de la silla renga me
Pasan y han pasado cosas en el mundo, y se ha escrito sobre cosas que más o menos han pasado