Café amargo
Otra mañana que vuelvo a recurrir a ese desayuno diario, reiterado y monótono, y a su vez disfrutable en igual
Otra mañana que vuelvo a recurrir a ese desayuno diario, reiterado y monótono, y a su vez disfrutable en igual
Vivo como lija vieja, desgastada por rutina hostil, ya no raspa sino acaricia, tal vez por decisión, o quizá por
Una vez la experiencia, cual viejo verde, me preguntó “¿Conoces el chiste del pintor?”, ante mi negación, el proclamó: “querrán
lo busco a tu nombre le busco un lugar un abismo al rio lejano una puerta y una escalera le
recorro los jardines de mi casa abandonada las enredaderas se apoderaron de las paredes del entorno si esta casa se
me explota el corazón por completo y sumerjo mis ideas en un poema improvisado; me imagino la suavidad de tu