Sociedad

Mal bicho

Aquí me pongo a cantar
al hombre blanco ricachón
que cree que el color marrón
en mi Argentina no existe
y con terquedad insiste
que él siempre tiene la razón.

Llega hablando con violencia,
grita a las fuerzas del cielo
mientras mata nuestro suelo
y la gente grita hambre.
¿Puedo pensar en ser madre
en un mundo sin consuelo?

Si el hombre mal arreado
lo que quiera lo va a tomar
puede hasta a un país proclamar,
si se despierta con ganas,
o mi futuro sabotear,
nadie le va a decir nada.

Mal bicho, ¿hoy qué harás?
Tal vez un cigarro fumar
o la Patagonia quemar
sin vergüenza ni castigo
y al de esta tierra nacido
con desprecio vas a culpar.

Cipayo desgraciado.
Chupar el culo de un gringo,
como si fuese algo digno,
es tu actividad amada
y por muchos aclamada,
los bien llamados tilingos.

Es letrado pero sonso
ignorante le gusta hablar,
en dólares quiere cobrar
y vivir vida de rico.
Hombre ¿cómo yo le explico
que esa vida no va a pasar?

Y aún siendo marrón
creés que a está gente importás.
Si sos un explotado más
que les llena los bolsillos
y te vas haciendo el pillo
discutiendo con los demás.

Ay tilingo resentido
siempre al extranjero mirás
y a este gobierno contemplás
como si fuera un salvador
¿Enterrar al trabajador
es la llamada libertad?

¡Ah! Y no me he de olvidar
de aquellos gauchos berretas,
de falso poncho, caretas
y analfabetos del alma,
que venden su canto y patria
por dos mangos con cincuenta.

¡Les voy a dar pa' que tengan! 
Y de mí se van a enterar,
que yo viniendo de ciudad,
soy más paisana que aquellos,
que tengo el canto bien puesto
y ni muerta me han de callar.

Porque soy carne patria
y por ella luchando estoy.
Nacida de esta tierra soy,
criada en esta tierra fui,
de este suelo comí y crecí
y de él florece está canción.

Y si mis raíces
quieren enseñarme a olvidar
para que ellos puedan comprar
el gas, el agua, la tierra,
las minas y las reservas
¡antes viva me han de enterrar!

Nos roban,nos callan
y hasta nuestro cuerpo hieren,
pero si lo ajeno quieren
de nosotros saldrá el malón
y no habrá olvidó ni perdón
mientras el legüero suene.

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