
No soy buena haciendo metáforas
Yo sangro.
Me hablás y sangro,
te miro y sangro,
me besás y sangro
gota
por
gota
y
me
voy
desarmando
hasta formar un lago
o un mar
o un río.
No sé.
¿Qué te parece más poético?
¿Qué te calienta? Decime.
¿Preferís que hable de amor o de política?
¡Ah, maldito capitalismo!
No, no me sale,
no puedo ser como vos
y pronunciar exquisitas palabras.
Sos tan putamente especial,
desearía ser especial.
Pero no pienses que estoy vacía,
ese es mi mayor miedo.
Carpe diem:
no tengo muy presente la muerte.
Ayer ví una película y me sentí inspirada.
«Todos vamos a morir», pensé,
y tuve ganas de agarrarte y viajar por el mundo.
Hoy pienso
¿cómo vamos a pagar un alquiler?
Y creo que es romántico.
Entonces nos miramos, mientras yo me quejo porque todos quieren ser ricos y la plata no alcanza.
¿Te imaginás?
Un departamento, una cama,
un gato negro y gordo.
Al lado, una pareja de viejitos.
Este es el génesis del amor.
