Existo y existiría a pesar de mis desgracias,

por eso espero que,

relatándolas,

retazo por retazo,

que mi oyente las acomode como quiera, 

no hay estante,

Solo un instante, un instante que se me hace eterno. 

Vibro y dejo de vibrar,

Es problemático que me pesen mas los ojos que los pesares.

Me fatigo corriendo en línea recta pero no quiero caer en picada,

¿Debería dejarme caer?

El viento y el quizás acomodan como quieren mi corazón cegado,

¿Si a mi pecho le prestara una linterna?

Te lo sigo contando, acomódalo como quieras.

Y se me caen las palabras de la boca, no las suelto, se me escapan.

Me desespera vivir en una cajita de cristal.

Quisiera que me esperen como los libros de mi biblioteca,

Igualmente, no quiero que esperen mucho tiempo,

No quiero ni pestañear, si pestañeo me lo pierdo,

Te pierdo,

De vista.

Vienen de visita,

no me canso claramente, me aterra tener una charla con mi sombra, 

Y que ella tenga razón.

Denme un centímetro para medir mi tiempo en litros y no desaprovechar ni un gramo de mi angustia,

Divulgando la misma para que alguno la atrape,

y la acomode en cuanto quiera.