Una silla rota

                Las Primer Precio son una banda bahiense conformada por Renata Rojas (bajo), Sabina Rodriguez (guitarra y coros),  Antonella Savini (teclados) y Clara Zivano (batería y voz).     Surgieron en 2018, pero este año comenzaron a visibilizarse en la escena artística de la ciudad. Después de maravillarnos con sus recitales, decidieron subir su primer tema oficial.

                La magia de Ezequiel Ortiz en la mezcla y grabación, la increíble masterización por Bernardo Abad y la poderosa poesía de Clara Zivano se unieron para crear la canción perfecta. Una canción tan precisa para quienes vivimos idealizando las situaciones que nos rodean, bajonéandonos cuando no podemos sostener la expectativa y sospechando cuando las cosas salen bien.   

                El tema comienza con el sonido de un auto alejándose a la distancia. Luego, una melodía que nos acompañará en todo el viaje, un arpegio suave e incisivo que nos acaricia y nos advierte que por más que todo esté bien, hay algo tambaléandose y volviéndose a acomodar todo el tiempo.   Y entonces, sucede, explota delicadamente: el bajo, la batería y la voz se abren al mundo. 

“No sé qué ves en mí que yo no pueda ver, me siento una silla rota al lado tuyo”  La inseguridad se transmite a susurros, como si fuera un secreto sentirnos tan vulnerables frente a la magnitud de lxs demás.  Esa suavidad de la guitarra es solamente una anticipación al secreto que se viene ocultando y que se cuenta íntimamente en pequeñas oraciones.  Es como si todo estuviera a punto de romperse.   Y los coros acompañan, sosteniéndonos con fuerza, mientras transitamos el viaje tanteando terreno.   Es hasta un sentimiento de ternura, como de ingenuidad, que se complementa con el sonido del teclado 8-bit que nos remontan a los videojuegos.  Acá también ganamos o perdemos, acá también nos quieren o nos rechazan.

Es increíble que la única afirmación en el tema sea “sólo queda esperar a que no funcione más”. Las primeras oraciones solo recorrían el espacio de la duda, del desconocimiento, de la imposibilidad de aceptación. Ahora, lo único que se puede confirmar es que si por mucho tiempo las cosas tambalean, algún día caerán.   Todas las idealizaciones terminan quebrándose en algún momento, como una silla rota.   Y los coros nos conducen hacia ese conocimiento, hacia la altura del más allá, para que podamos ver que el mar es siempre el mismo al final.

Pueden escuchar “Canción igual” por
https://www.youtube.com/watch?v=rZO3aZ1T1H4

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