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Mucho substack, poco trafkintear

Este artículo está dirigido a ese pequeño nicho de nichos, algoritmo de algoritmo de autores y lectores que existen en todos lados, sobreviviendo a la era de la digitalización. Si sos uno de ellxs quedate.

Desde la universalización de internet a la pandemia global del COVID, la lectura, la impresión y el escribir han ido encontrando modos, rincones, pequeñas esquinas, espacios donde colarse todavía en la vida cotidiana y brotar como un yuyo en el cemento.

No hablamos en términos de lo mainstream, sino en el submundillo poético y estético donde el blog solitario se hace presente, la lectura genuina acontece y las creaciones salen desde las tripas. A veces colapsando en un fanzine edición limitadísima, con suerte una edición digital, con dinero un libro impreso.

El acrecentamiento de la desigualdad global no esquiva a la literatura que todavía no sabe para dónde virar en un mundo instantáneo, efímero donde todo puede y debe entrar en unos segundos de reels, en una storie, en un tik tok.

Publicar un poema y ser leído, dejó de tener diálogos con un algo superior como la política de la estética latinoamericana o las discusiones (muchas) que plantea el hacer cultural desde el sur. Sin embargo resiste en las esquinas incolumnes de obstinados como nosotrxs que sostenemos la vela del crear con las palabras.

Substack es una red social creada en 2017 por fondos de inversión para competir con Twitter de Elon Musk, la persona más rica del mundo. La diferencia es que tiene un sector para notas qué hizo que muchos escritores del continente se integren a la plataforma y puedan monetizar (esa palabra tan usada en el mundo de las RRSS) sus publicaciones a través de subscripciones pagas.

Pueden crearse subscripciones gratuitas pero esas quedan por fuera de la isla algorítmica de la plataforma, más orientada a ser una rememoración de tumblr que otra cosa.

Lo cierto es que la plataforma se ha difundido y he notado como ciertos autores locales, no publicados, anónimos y con sus blogcitos comenzaron a volcarse a esta aplicación.

No hay mucha interacción, sobre todo porque no es de consumo masivo, es un nicho dentro de un nicho, así que crearse un público es una tarea que se construye una vez más mimetizándose a un algoritmo.

Trafkintu

La aparición de esta red social me hace innegablemente pensar en el rol que tiene Trafkintu, palabra mapuche que atañe a una practica ancestral centrada en el intercambio (no solo de objetos sino también de conocimientos) y su audacia para recrear una practica modesta pero real en términos de generar comunidad frente a un gigante de las RRSS.

Si bien ambas plataformas permiten a sus usuarios publicar contenido escrito, la idea de suscripción versus la cooperación de ganancias incentivada por Trafkintu enfrenta dos posturas totalmente distintas de vivir la literatura.

En trafkintu no hay un algoritmo más que las más leídas y por categoría de etiquetas, y todos los escritos son gratuitos. Solo los libros editados en digital tienen costo y son muy accesibles.

Quienes utilizamos la plataforma tenemos la certeza que del otro lado no hay una IA o un programa, sino personas reales que construye formas cooperativas de vivir la cultura, haciendo carne el significado de su nombre.

Desde hace 6 años público mis escritos en Trafkintu, y eso no lo puede lograr un algoritmo. ¿Por qué? Porque la convicción se forja de vivencias reales (aunque virtuales) y la confianza de depositar las creaciones propias se solidifica en un lugar cuidado donde los autores somos libres de decir, pero también del algoritmo.

Desafíos

El capital y la interfaz de substack la hacen una plataforma envidiable estéticamente y llamativa para escritores ambiciosos, algunos seguramente podrán imponerse al algoritmo o entrar en sus márgenes y les será redituable.

Lo cierto es que para los poetas artesanales, los escritores analógicos, los lectores curiosos esto tiene los mismos límites (o más) que el blog propio o el público de las RRSS. Otro algoritmo más qué entender y del cual sobresalir.

¿Cuál es el precio de crear una comunidad comprometida mas allá de lo mainstream?
La pregunta no es pasiva sino por el contrario intenta poner a los hacedores de cultura en el centro de la escena y poder decidir los cuales, los como, y los donde en un momento álgido para la cultura latinoamericana, casi una trinchera.
Los leo.

malemultifrutal

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