Se dicen cosas como “yo respeto tus ideas pero no estoy de acuerdo”, etc. En la calle y en los medios el sentido de “respetar” es atávico, conservador en relación a las posibilidades de comunicar algo.

Este sentido de la palabra respeto establece una especie de democracia de la negación y la idiotez: cada maestrito con su librito, Todo vale, todas las ideas son equivalentes e igual de valiosas, todo es “respetable”.

Cuando se dice hoy “respeto su opinión” generalmente se implica: “voy a obviar enfrentarme a su asunto (considerarlo con interés y cuidado) para seguir en la mía”. Se podría traducir el uso actual de “respeto” por “esto no se toca con la inteligencia”.

Sin embargo, etimológicamente, la palabra respeto viene del latín “respectus”, palabra compuesta por “re” y “spectrum”: “aparición”, derivado de la familia de “specere”: “mirar”.

Respetar seria entonces “volver a mirar”, no quedarse con la primera impresión, reflexionar. Es decir que respetar significa prestar especial atención a algo, superar la instancia del prejuicio.

En consecuencia, si alguien es un pelotudo y he considerado atentamente su pelotudez, es muy respetuoso decirle que es un pelotudo.