VII.

el peronismo es lo suficientemente lábil como para que, si uno escucha decir “soy peronista” pueda esperarse en el detalle casi cualquier cosa, asique ellos están disculpados porque, por definición, no admiten precisiones. si alguien te dice que es peronista te está pidiendo que esas precisiones las pongas vos (lo que no está nada mal), y casi seguro las acepta. por eso el peronismo ha resultado una cosa históricamente muy democrática. lo que parece especialmente reaccionario, en contaste, es la definición mediante consignas: “el amor vence al odio”, las frases con la palabra “empoderar” y las variables generalizantes de “todo es capitalismo y por lo tanto es malo”

VIII.

el peronismo sin perón tiene, entre otros defectos, un complejo de inferioridad que viene de sus orígenes. buena parte del peronismo se armó al principio con conciencias sindicalistas masomenos de izquierda (anarquistas, trotskistas, comunistas, socialistas amariyos) que lo ayudaron a construir su discurso de clase, para que después perón pudiera hacer buenos chistes sobre eso. ahora el peronismo burocrático cree que nosotros, los masomenos izquierdistas que alguna vez pasamos por la universidad, tenemos un saber sobre el lenguaje que el peronismo no tiene. por eso pudieron colarse tantos y tantos como asís o más feos. en las lejanas épocas del kirchnerismo, si ibas a cualquier ámbito “cultural” (cine, tele, literatura, comunicación) te encontrabas con una mayoría notable de conocidos de izquierda que eran como filo k pero que estaban un poquito incómodos. y así se ha hecho la horrible comunicación desde el estado: repartiendo con fuerza bruta muchos puestitos entre todos esos, nosotros, los charlatanes izquierdosos. no digo que nosotros, los educaditos de izquierda, no tengamos la obligación ética y física de empujar las cosas hacia lo que entendemos que es el bien común. como sea, ya es hora de que no sé quiénes se junten a pensar en serio cómo se dice cuando se dice, y qué se dice. algunos que sepan, como mínimo, que la forma es contenido y que el contenido es forma, como mínimo

IX.

compañero trabajador: dignificame ésta. militantes, sindicalistas, etc.: a ver si dejan de usar en volantes y comunicados la palabra “dignidad” y todas su variantes de mierda. ¿qué mierda es “dignidad”? es una miseria decir “sueldo digno”, porque la palabra dignidad es pajera, es del que se cree digno o del que quiere que lo crean digno. no es una medida en relación a lo que pasa en la sociedad y en la economía. para el oligarca y su pobre admirador de clase media baja, tu dignidad consiste en que seas un esclavo prolijo, obediente, educadito, la sirvienta que no roba ni una zanahoria.  ay, pero qué digno que sos, no querés nada. a los patrones les encanta que pidas un sueldo digno, porque saben que “digno” es una palabra que se llena con poquito. ¿dignidad es la del inmigrante sacrificado que come mierda y se la banca con la frente alta, y se banca pagar peaje si acaso es más oscuro que un porteño? pero qué dignos son nuestros hermanos latinoamericanos. ¿dignidad no te suena a sacrificio estoico, a fruncir el ceño mientras te rompen lo que no te gusta que te rompan? asique si vas a pedir sueldo, pedí que alcance para todo lo necesario, y pedí que también aiga para un poco de placer en tanto ese placer repartido alcance para todos. ponele un número si querés, pero dejá de usar esa palabra que al patrón le encanta