A USTED

Así siempre usted mi confidente silencioso  de mis fragilidades, de mis ausencias, me atormentaron los días, presa de mis propios encierros, deambulando, calando recovecos, insólita necesidad de mis partes en soledad despedirme en cada noche, y duraron semanas, hundida en el peso, hasta llegar a sentir que no podría garabatear palabras, que me pisaban como ahogo profundo.

Ya ve, exagerando como siempre, bastó nombrarmelo, un suelo claro, inclinado al sol, desprendiendo los puntos suspensivos dándole sitios naturales de continuidad.

Siempre pregunto si avanzo, como si hubiera un destino a dónde llegar, y sí, me interrogo porqué, mi quilombo con la quietud pesa extra.

Me deja su silencio precioso abiertos en notas, acelerando mi oportunidad de resolverme y conquistar mis propios pensamientos.

Bien sabe usted habitar en mi sentir, mis exageraciones entorpecen siempre el equilibrio de angustias, alegrías, pasiones, así me visto, pues no me acomoda vivir a medias.

Y hoy el sol y los pájaros y las nubes y el perro y las plantas me gritan que avance y no se quedarme quieta y siempre exagero.