Literatura

no es poesía ver la carne transpirar

Tiene poco recurso mi poesía

Se desbarata más de lo que la abarato yo

Pobrecita mi poesía

Pero que difícil es llenarla de momentos

Cuando se viene valiendo verga

Dirán que está muy desnutrida

Que le falta conceptos rimbombantes

Pero no tiene paseos en el lago

Solo las alucinaciones encerradas

Párrafos apocados por la demencia

Que barata ésta poesía que no cobra por nada

Y usa el tiempo en no desesperar

Pero desespera encerrada en una pecera

No tiene corazón

O si lo tiene pero es una pechuga quemada

Olvidada en la sartén que contamina la casa

No es luminaria mi poesía

Viene de la apnea

Finge fluidez pero se colapsa

Se va por las ramas como mi atención

Tiene hambre mi poesía

Pero vomita todo lo que come

Le gusta la cerveza pero no sabe fabricarla

Le gusta el amor pero se hunde en la desgracia

Mi poesía está pequeña en el cordón de la vereda

Escupiendo el asfalto roto de una calle cualquiera

Mira el mármol de la iglesia y le da asco

Mi poesía se vomita otro rato en los escenarios

No le gusta el comentario a mi poesía

Le gusta el silencio y del silencio nace

Entre el ruido se mi cabeza y lo insensato

Entre los poemas leidos y lo inmediato

Mi poesía no es rebelde está cansada

Hija del hartazgo le gusta vestir de negro

Se hace cuajos de sangre y se desmaya

Pienso que un día ja de abandonarme

Pero mientras estoy en las peores condiciones

Viene y me abraza con ternura y malicia

Como rapiña sobre mi cuerpo inerte

Mi poesía lamenta no tener música

Pero no quiere métricas perfectas

Mi poesía es vaga pero no es rica

Es vaga y se precariza en soledad

No quiere que le hablen de Artaud

Pero siempre lo mira de reojo ruborizada

Enamorada de Pizarnik

Siente que han vivido en la misma casa

De Alfonsina y su marea brava

Será más húmeda y contenida la sal de esa agua?

Se pone seria con Borges

Pero se junta con Bukowski porque tiene whisky

Y se mama

Y blasfema

Grita y desprecia los momentos

Se evade y termina llorando por despertar

Quisiera ir al café concert pero no tiene ropa

A mi poesía no le gustan las otras poesías con trenzas y sonrisas que le preguntan por los zapatos blancos manchados de vida lamentable

Mi poesía se envilece en la pobreza

No tiene respuestas solo preguntas

Tiene descripciones amputadas

Y no reza por su suerte

Cuánto mucho se convence a veces

De al menos estar viva mientras muere

No tiene orgullo

Pero no envidia

Tiene una pulsera roja

Porque sabe que incluso aquellas poesías mejor vestidas pueden envidiarle los harapos estirados

Mi poesía parece rota y desamoarada

Huele a tabaco y sudor

Tiene desordenada la cueva y en lo oscuro

Siempre coje mejor

Le gusta que no la miren

Mi poesía se siente deforme pero se acepta

No busca enamorar no le importa ascender

Mi poesía sueña otros mundos

Pero se rompe la cabeza distraída tropezando con raíces

Le gusta el sol pero no como un color

Su deseo es nocturno

Y su sueño emerge de las piedras

Mi poesía está cansada de hablar de las batallas secas de sobrevivir en una ciudad donde casi todo tiene nombre y apellido como el génesis y las redes preñadas de círculos sociales como diagramas de bend y solo piensa en lo que no pertenece

Mi poesía quiere ser fea y hablar de eso

De ser pobre

Porque no existe lugar más feo en éste fondo

Que no poder acceder a las bibliotecas

A codearse con lineas paralelas

A tocarse con perpendicular encanto

Y risitas de amparo y contención

Mi poesía desprecia la hipocresía de la catarsis

Pero es solo catártica y catatónica

Se vacía en el orgasmo

Porque solo coje con el desprecio

O la depreciación depredadora

Con el éxtasis que se apaga en el vacío

Y se arrastra hasta la casa a olvidarse de todo

A dormir exhausta y descartable

Como trabajador mal pago

Como materialidad de lo robado

fernando ortiz

Creí que era poesía, pero era mi mente desfragmentándose.

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