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Milei, atemporal

Escribo esto en caliente porque acabo de terminar de laburar porque si me tomo el tiempo para enfriar y hacer una reflexión filosa de la coyuntura la póstuma voy a ser yo. Porque hago laburo de oficina, porque soy clase trabajadora, porque no tengo el lujo de tomarme mi tiempo para escribir, ni siquiera para pensar. De 8:30 a 18 laburo por mi sueldo de empleada de comercio, un verdadero privilegio en la era de Milei, el atemporal. Como terminé de trabajar a las 18 -porque la filosofía no es productiva y lo que no es productivo no se paga y lo que no se paga se hace después de trabajar y con poca lucidez- recién ahora agarro mi celular para ver contenido que no sea memes-y-gatitos related

Empiezo a scrollear los medios que sigo, canales y bla. 

Aparece la cara de Fantino. A ver…

“Milei es como Nietzsche…” mentira, no dijo eso, pero los comparó. ¿Por qué ambos son de libra? Ojalá, pero no: porque los dos son intempestivos, bah, “atemporales”, dice él y ya arranqué del orto

“Milei nace póstumo”, dice Fantino. Dice esto porque en la retórica que construye la figura de Milei es una figura revolucionaria, transformadora y una suerte de outcast: “llena un auditorio, le van a pedir fotos, lo quieren conocer”. Bastante decadente la vara con la que lo mide; de la Señora Elfa podemos decir que llenó dos movistar arena, que también le piden fotos y lo quieren conocer, pero no sé si diría que es un intempestivo por eso, y eso que Martín Cirio está considerablemente más cerca de Nietzsche o el Übermensch que Milei -y no pienso explicarme en este punto… bueno, ni en este ni en muchos otros.

Fantino sostiene que Milei llegó con un discurso que no era para esta época y cambió la época, eso es lo disruptivo de Milei, eso es lo que lo vuelve un agente radical del cambio cultural y, siguiendo esta lógica fantinezca, no podremos ver lo profundo de la transformación en el pensamiento occidental durante esta vida. “Atemporal”, dice Fantino… dos cosas me interesan de esto: por un lado, el término alemán al que está haciendo referencia, que es Unzeitgemäß, y, por el otro, que Milei es un atemporal, con lo cual coincido plenamente, aunque por razones diferentes. 

Unzeitgemäß 

Unzeitgemäß es la negación de Zeit -tiempo, época-, y gemäß -conforme a, adecuado a, acorde con-, es decir, que Unzeitgemäß es aquello que no se adecúa a los tiempos que corren. Pero muy lejos está de ser ajeno al tiempo, de ser “atemporal”. Si bien el término no es nuevo en la Alemania guillermina de Nietzsche, donde se usaba de manera negativa para hablar de algo pasado de moda o anticuado, el autor lo toma, invierte su valor y lo utiliza con profundidad filosófica, dotándolo de densidad conceptual. Lo Unzeitgemäß no se halla por fuera de la coyuntura, sino que la habita y, a veces, la transforma. 

Ahora bien, si queremos hablar de la traducción de Unzeitgemäß al castellano tenemos que pensar en dos escenarios: uno, el del habla cotidiana, el uso “corriente” de la palabra, y el otro, el uso en el marco de la obra nietzscheana. Para el primero no hay demasiado que acotar, sigue teniendo más o menos el mismo significado que hace casi 300 años en Alemania: es lo anticuado o lo anacrónico. Para el segundo, sin embargo, tenemos solo el término “intempestivo” como una traducción más o menos fiel, pero se suma la complicación de que en nuestra lengua la filología del concepto no resulta tan clara como para un alemán la de Unzeitgemäß. Es decir, “intempestivo” tal vez no nos dice demasiado, porque la riqueza del concepto se encuentra en su origen latino: intempestivus, que, por así decirlo, es la negación de lo oportuno, lo adecuado al momento, lo que llega en el tiempo correcto.

Las Consideraciones intempestivas, escritas entre 1873 y 1876 pertenecen a las obras de juventud y el capítulo Incursiones de un intempestivo corresponde a Crepúsculo de los ídolos, de 1888, lo cual nos señala una persistencia del concepto y el modo de verse a sí mismo y su obra de Nietzsche. La apuesta nietzscheana no apunta -o no solo- a una anticipación histórica, no se trata de “verla”, para ponerlo en términos que nos resuenan hoy. Nietzsche, entre sus múltiples denuncias a la cultura, una de ellas es la del nacionalismo alemán, un nacionalismo negador de la decadencia de la época, porque entiende que los criterios, los valores, la moral, con los que Alemania se juzga a sí misma, son el problema. Por ello, la obra nietzscheana está atravesada en su totalidad por una praxis de distanciamiento crítico de dichos valores, aunque no siempre lo logre. Porque que el intempestivo sea póstumo no significa que sea un adelantado, significa que los mecanismos que pone en movimiento dentro de la maquinaria histórica y cultural se tomarán su tiempo. En este sentido Nietzsche habita su tiempo ajeno a él, ejercitando constantemente ese corrimiento intelectual, se esfuerza por luchar contra una época muy concreta: la modernidad alemana. No se escapa de ella.

Atemporal

Ahora bien, “atemporal” ciertamente no es una buena traducción de Unzeitgemäß. Lo atemporal se halla por fuera del tiempo, de la coyuntura histórica, no pertenece a ninguna época o bien tiene cierta vigencia en cualquier momento. Sin embargo, sí creo que Fantino es acertado al catalogar a Milei como atemporal.

Ya sea porque Fantino no ha leído buenas traducciones de Nietzsche -aunque ninguna traducción que al menos yo haya visto, por muy mala que sea, traduzca Unzeitgemäß por atemporal-, porque adrede eligió esta palabra porque en realidad comprende las implicancias y decide tergiversar el sentido del concepto, o bien porque simplemente pensó que atemporal sonaba mejor -me inclino a creer esta última hipótesis-, coincido con él: Milei es un atemporal. Hoy tenemos un presidente que se encuentra completamente por fuera de la coyuntura, enajenado completamente de la época que la mayoría de los argentinos transitamos, por ahí por eso andaba con 7 camperas de cuero con 40 grados en enero, por ahí para él era invierno, vaya uno a saber… Y es que este atemporal parece creer que habita incluso en otro mundo, en una tierra de desiertos donde las aguas se separan en dos, pero solamente se llenan de sangre.

Mientras que el intempestivo incomoda, está fuera de lugar y es inoportuno, molesto, Milei no es eso, por el contrario, viene a satisfacer a un sector de la población que se sentía incómodo por otra cosa, por algo que tiene muchos nombres: zurdo, kuka, woke… En fin, lo otro. Lo que incomoda es eso que se quiere domar, lo que cortó con un status quo y es constantemente puesto en tela de juicio. En este sentido – y que Nietzsche me perdone- el feminismo, la lucha de clase y lo colectivo en general son mucho más intempestivos que un tipo de higiene dudosa que representa a un sector de la población numeroso cuyo único punto de encuentro es el resentimiento. Milei no incomoda, viene a acomodar(se) a un entramado de subjetividades que comenzaron a verse acorraladas por una suerte de despertar masivo del ensueño de valores y categorías que funcionaban como mecanismos de represión.


Y ya son las 21:40. Mañana entro a trabajar a las 8:30 y salgo a las 18, porque la filosofía -y menos esta, express, casi sin relectura- no se paga. Y necesito descansar, necesito dormir, para poder ser productiva mañana, de 8:30 a 18.

Rocío Beatriz

(ノ◕ヮ◕)ノ*:・゚✧

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