William Carlos Williams fue un poeta estadounidense que escribió casi toda su obra a principios del siglo XX. Rechazó el concepto de poesía que existía en ese entonces y comenzó a escribir, por un lado, largos poemas en prosa como Paterson, y por otro, pequeñas máquinas en verso que daban cuenta de las cosas del mundo que lo rodeaban, impregnadas de una emotividad insólita. Se ganó el hermoso título de “anti-poeta”. Acá, tres traducciones de poemas que me gustaron del segundo volumen de su Poesía Completa.

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Desde una ventana

Acá hay una pregunta para nosotros. Ayudame
a encontrar la respuesta. Las copas
de la fila de álamos están niveladas
con el cuarto piso del hospital.

Y, si, dice la Hermana Francis,
la señorita de la cama de al lado tuvo a su
bebé circuncidado esta mañana, yo
noté en la sala que vos tuviste

que usar tu psicología. Si la
primera no se come su torta de manzana
especialmente si ella es la líder toda
la sala se iría sin su postre –

Hojas con forma de corazón se desgarran en sus tallos
tras la ventana de la sala de limpieza
mientras los árboles se mecen y balancean
en la luz rota y el enfurecido

sonido activa sus colores cambiantes.
¿Cuál es la respuesta para esta rivalidad?

.

A una mujer vista una sola vez

Nadie es hermoso
solamente vos

una rama verde
caída en el mar

que fue empujada
y rota para ser

devuelta después de
ciertos años toda

rectitud
y fuerza de

ese moho  – yo
terminé con vos

.

Las nuevas nubes

La mañana que te amé por primera vez
tuvo una sensación de fina división en ella
una luminosidad y una luz llena de
nubes pequeñas y redondas todas subieron hacia el
suelo que las sostenía, una luz de
palabras sobre el cielo de papel, cada una significando
y todas significando en conjunto. Fue un
discurso silencioso, tranquilo pero reminiscente
y de alabanza – con una perturbación
de la espera. ¡Si! una página que brilló
por todo lo que no era, un significado más
significativo que el texto cuyos
límites separados eran los límites del cielo.