LiteraturaPsicología

Ideas superficiales sobre cambiar todo esto

Sería ideal que todo esto termine con una decisión, pero es solo el comienzo de tomar muchas, muchísimas decisiones en el transcurso de muchos, muchísimos días.

Se le dice «salir de un pozo» al acto de forzarte, fibra a fibra, día a día, a desenterrarte de la arena movediza, toser arena de tus pulmones, vomitar tu sangre, abrir tu pecho con un abrecartas desafilado y cambiar la piel como una tarántula, abandonando lo único que tuviste para protegerte. Es meter la mano en tu garganta y sacarte los órganos, para que crezcan unos nuevos. Unos que puedan nutrirse de la dulzura.

Recordá: limpiar el enchastre.

Para cambiar todo esto, tenés que bajar la guardia y dejarte golpear por la ternura (Implica confiar en lo que dicen tus amistades). Tenés que discutir con la versión de vos mismo con la que ya no estás de acuerdo (porque te va a hacer saber de tu traición) (pero sin odio, porque ese «otro vos» te mantuvo vivo hasta ahora, así que tampoco te hagas el loco).

Tenés que descansar (fácil) sin culpa (difícil).
Tenés que hablar en terapia (fácil) y escuchar en terapia (difícil).

Recordá: no sos nadie para juzgar a otro por su peor faceta, ni envidiarlo por su mejor momento.

Todo este proceso, cuya fatiga (física, mental, espiritual) no es cuantificable, debe ser realizado cada dos o tres días, si tenés suerte. Pensalo como el mantenimiento de un motor, como el estímulo de un músculo.

Vas a tener que pedir ayuda. Si te da cosita (porque Dios no quiera que el mundo se entere que sos un ser humano como todos nosotros), invitá compañía. El efecto es parecido y da mucho menos miedo.

Recordá: tarde o temprano el mundo te encuentra, pero solo si lo salís a buscar.

¡Éxitos!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *