Todas
Todas alguna vez nos vimos sometidas al ritual, el más gratificante para cualquier niña. Te sientan, te besan la frente,
—A las doce tenés que llegar a casa —dijo su hada madrina, o quizás la pobre madrastra de Cenicienta, totalmente
Mi prima ya me había comentado la situación difícil por la cual atravesaba Carla, que teníamos que llamarla dos horas
Ya te volviste loca. No trates de pensar en los motivos, solo pegáte un cartel en la frente que diga.
—Mentalicen lo que desean, cierren los ojos, atrapen el tiempo. ¿Lo conocen?, ¿lo tienen? Ahora es el momento; colóquenlo con