Ella,
mujer griega,
tan bella, como la literatura
de su tierra.

Cálida como pálida,
andaba por las calles y
néctar dejaba por donde pasara,
desde donde fuese que la vieras,
ella, mujer griega,
la reconocerías
andando con su caminar danzante.

Ella, 
amada e idolatrada,
escultura viviente,
bailarina de amores.

Ella,
diosa griega,
que con tan solo una mirada
te quita y te da.

Ella es,
el alba después del ocaso.

Ella es,
la flecha de anhelo.

Ella es,
el corazón acompasado.

Ella es, 
la reencarnación del gran ancestro.

Ella,
te trae a la vida,
y también con un suspiro
te la quita.

Ella, 
por ella te vuelves adicta.

Ella es,
la alquimia.