dos chicas que todavía no empezaban a vivir
tienen que morir el día en que el deseo treinta
años reprimido del psicópata se cumple
-eso era 1999- decenas de rusos mueren 
en un centro comercial en una ciudad de segundo
orden -de ese incendio nadie hablará mañana
no en medios internacionales- los restos
sin vida de centenares de argentinos yacen
en una tierra donde no crecen las flores
ahora con nombres esas tumbas brillarán
los crucifijos fluorescentes alumbrarán la noche
de los navegantes si la niebla no es espesa
y el cementerio de Puerto Stanley quedara
junto a la costa Edgar Lee Masters escribió aquellos
poemas sobre tumbas -con nombres- la memoria 
de esos muertos habla aún vive para echarse
culpas mutuas sobre cosas imperdonables ¿y 
las fotos públicas en redes sociales qué son si 
no tumbas randomizadas? A un golpe
de cursor ellas tienen el poder de hacernos
olvidar de todo lo que fuimos y seremos: yo
acaricié en ese cuerpo las mejores horas
ahora es un flyer ahora es
un evento al que no asistiré.
                                                                                             26/3/18