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Blog/ Mi nueva vida en Chile. Una formoseña emigrada

Hola!, hoy vengo a trafkintu nuevamente con una nueva propuesta para mi y para quien quiera leerme. Quiero contar mi experiencia viviendo en Chile. En el contexto politico actual, como toméla decisión de venirme a Chile, y capitulos posteriores, como voy enfrentando el dia a dia siendo una formoseña en una gran ciudad.

Para arrancar, voy a comentar brevemente quien soy, aunque si lees mis escritos aca, seguramente ya tengas alguna idea de mi.

Soy estudiante del profesorado en historia, defensora de la educacion publica A MORIR!, cantautora, poeta, hija, amiga.

Naci en Formosa Capital y tengo 32 años, de los cuales, todos fueron siempre dentro del territorio formoseño.

Tuve la bendicion de siempre tener trabajo en mi formosa querida, amo todo de Argentina y sobre todo de mi provincia. La comida, sus paisajes, el calor con su humedad, sus mosquitos y sus chicharras.

Amo que todos nos conozcamos entre todos, amo a mis amigos, a la educacion que recibi en las distintas instituciones a las que fui, que me formaron (ademas OBVIAMENTE de mi familia) y que me permiten hoy estar sola en otro pais.

Bueno…soooolaaa, asi lo que se dice SOOOOLA…no estoy.

La verdad es que me enamoré de un chileno, el, conoció Formosa.. y se enamoró, y la verdad ¿quien no? Empezamos a proyectar una vida juntos y para eso, era necesario tomar decisiones.

¿Quien va al país de quien?

El contexto en Argentina se fue poniendo cada vez peor, el trabajo escasea, los precios están por las nubes, no hay sueldo que alcance, y fue ahí, donde terminamos considerando que yo me venga a Chile.

Un dia de Enero, junte unos libros, mi guitarra, unas ropas, a mi gatita y aterrizamos en Santiago de Chile.

No voy a negar que el cambio fue fuerte, de los arboles y las flores, del rio y el sol, pase a la imponente y silenciosa cordillera y a infinitas toneladas de cemento.

Pasó un tiempo hasta que pude conseguir un trabajo, resulta que la derecha avanza con fuerza en todo el territorio latinoamericano y lamentablemente Chile, no quedó exento.

Hoy, ya trabajando, me encuentro con nuevos retos, y aca…si queres reirte y decirme campesina, hacelo, no es un insulto para mi.

Acostumbrada a llegar a cualquier lugar en máximo 20 minutos, me encontré con que cada cosa que yo quisiera hacer, o lugar a donde quisiera ir, o incluso ir a mi trabajo, me lleva una hora de viaje…TODOS LOS DÍAS.

Aprender a usar el subte, la micro (el bondi), ubicarme, relacionarme con gente que al principio no es tan amistosa como somos los argentinos, es toda una odisea. Y hay miles de sentimientos dentro mío cada vez que voy adaptándome a la vida chilena sin dejar de ser quien soy. Sin dejar de ser esa cálida formoseña.

Hay un tornado de emociones pasando por mi cabeza y mi cuerpo en este nuevo camino, con miles de preguntas que voy a ir respondiendo de a poco.

¿Quien soy en esta nueva ciudad? ¿Donde puedo ir a tocar mis temas? ¿Alguien me invita a su evento de poesía? ¿A alguien le interesa leerme? ¿Como le explico a los chilenos que no tengo la «personalidad porteña»? que yo soy de otra manera, que no te hablo fuerte, que soy un poco mas timida (un poco) que te puedo tirar alguna palabra en guarani.

¿Como hago para no perder la confianza en mí misma, en un lugar en donde mi historia en Argentina parece no importar pero que me hacen quien soy?

Tomaremos algunas de estas preguntas como disparadoras para ir narrando mis dias en Chile.

Espero que me quieran acompañar.

Hasta la próxima!

Si les gusto, comenten.

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