Una vez más
Empecé a escribir este poema hace más de un año, cuando 2 de mis amigos de la infancia se fueron a vivir a otras ciudades/países. Después de que me robaran la computadora con el único borrador que tenía, después de mucha procrastinación, mucho llanto y un reencuentro, logré terminarlo.
A Fran, Rata, Topo, Lucho y Aldi.
Especialmente a los animales del grupo.
Vernos por última vez
Fue como vernos cualquier otra
Con un vaso de birra en la mano
Y un pedazo de pizza sobre la mesa
Con una risa exagerada
Que llenaba la sala
Y una música fuerte en el tele
Que te obligaba a gritar para escucharse
Quizás para tapar
Un fuerte silencio interno
Una palabra que flotaba en el aire
Y nadie quería decir…
Nos despedimos como todos los días
Con un abrazo y un “nos vemos”
Pero sin la certeza
De que fuera a haber un próximo encuentro.
No era una melancolía profunda
Más bien una mezcla de tristeza y ternura
Una sensación agridulce;
La confirmación
De que la mística de nuestra niñez
Se había esfumado
Nuestras excursiones por el bosque
Nuestras pijamadas
Nuestros viajes por el Sur
Nuestro Grupo Scala…
Las tardes de pileta
Los fogones para el asado
Los viejos tocando la guitarra
Historias inventadas
Protestas por 2 kilos de helado
(Con barricada incluida)
Una radio improvisada
Con una banana por letrero
“Un rubio de ojos verdes
que es un tarado/boludo
tiene un mosquito muerto en el ojo
y me falta gaseosa”.
Amigos como luciérnagas
Como faros en el camino
Amigos como espejos
En los que reconocer nuestra propia humanidad.
Sus increíbles vidas me inspiran
Me incitan a visitarles algún día
En cualquier parte del mundo
Envolvernos en un abrazo
Llorar apaciblemente por la nostalgia
Y recordar
Esa vieja canción que cantaban nuestros padres:
Qué felicidad amigo mío
tenerte conmigo y recordar
hacer que florezcan pecho adentro
ardientes capullos de amistad.
Toma mi guitarra y dulcemente
cántame con ella una canción
que quiero guardar en mi memoria
el grato recuerdo de tu voz.
Todas las amistades
Caben en una pava de mate
O en una pinta de cerveza
Pero también se dispersan
Como las burbujas o las nubes
En la inmensidad del mundo.
Quiero poder volver
A ese pedacito de infancia
Que se enciende en mí
Cada vez que nos reímos juntos
Y por eso deseo
Vernos (siempre) una vez más.
Acá les dejo la canción que aparece citada en este poema: se llama «Entra a mi hogar». La letra fue escrita por Peteco Carabajal y la música la compuso su hermano, Carlos Carabajal. También es muy conocida la versión popularizada por el grupo Los Manseros Santiagueños.

Profesorado y Licenciatura en Historia en la UNS. Poesía contemporánea (hago catarsis bah). Vértices, caminos, vórtices (2016) en la editorial artesanal Homoludens. Insomnia (2023) digital en Trafkintu. Coconductora de Radio TFK y redactora en 8000.

Cuántos recuerdos dulces de una infancia disfrutada!