Nada
Hoy la noche con su filo arremete atrevida a mis sombras Me adentro en el albor de ella Y solo
Durante mucho tiempo la pregunta fue por el ser de la literatura y después se pasó al para qué sirve la literatura. Más sensata que la anterior, esta pregunta dio lugar a muchísimas repuestas, casi infinitas según la posición adoptada. La literatura puede describir cómo echan humo las chimeneas de las fábricas o puede tomar la palabra para afirmar su propia imposibilidad de hablar.
El asunto es que, como designa un vacío, la literatura es siempre lo que pasó antes. Por eso se frustraron los intentos de fijar una definición. Cada vez que se dice “es esto”, la literatura ya está en otra parte.
Igual que en las Metamorfosis de Ovidio, cuando a Filomela le cortan la lengua y la encierran, pero igual se las arregla para contar su historia: la borda en una tela. Luego se convierte en ruiseñor, y quién sabe qué más ocurrió después.
Como en el mito, la literatura no tiene otra obligación que la de mutar. Dicho de otra manera, la literatura es siempre lo que está por venir.
Juan José Guerra
Escribo porque las palabras no pueden morir conmigo escribo para hacerte real a ti, pesadilla escribo porque me ensordece el
No quiero hablar Acerca de cosas que pasan Nada es novedad Pero tampoco se olvida. Tiré todos mis papeles Y
Varonil la noche me encuentra, Se acuesta conmigo entre los senderos bifurcados, los paraísos desolados. Subimos escaleras que nos llevan a
«Indie para vestirse bien», dicen quienes critican las movidas de los demas, sin aportar absolutamente NADA A LA CULTURA formoseña,
Pienso en esta enorme ciudad, y todo es viento y conflicto. Los autos, hacen más ruido, en mí cabeza que
Llegué y la tele ya estaba prendida. Una película que no entendía se mostraba indiferente contra la oscuridad de la
Ejercicio pictórico Azul y azul, arriba, satinado en líneas, azul, ahí en la cumbre inmersa en negro se extingue la