Las lágrimas
Ya la lluvia no me basta para disimular mis lágrimas; la noche más oscura para tapar el brillo de mis
Durante mucho tiempo la pregunta fue por el ser de la literatura y después se pasó al para qué sirve la literatura. Más sensata que la anterior, esta pregunta dio lugar a muchísimas repuestas, casi infinitas según la posición adoptada. La literatura puede describir cómo echan humo las chimeneas de las fábricas o puede tomar la palabra para afirmar su propia imposibilidad de hablar.
El asunto es que, como designa un vacío, la literatura es siempre lo que pasó antes. Por eso se frustraron los intentos de fijar una definición. Cada vez que se dice “es esto”, la literatura ya está en otra parte.
Igual que en las Metamorfosis de Ovidio, cuando a Filomela le cortan la lengua y la encierran, pero igual se las arregla para contar su historia: la borda en una tela. Luego se convierte en ruiseñor, y quién sabe qué más ocurrió después.
Como en el mito, la literatura no tiene otra obligación que la de mutar. Dicho de otra manera, la literatura es siempre lo que está por venir.
Juan José Guerra
Ya la lluvia no me basta para disimular mis lágrimas; la noche más oscura para tapar el brillo de mis
Reconcilio Cargo el peso de siglos de silencio, y me arrepiento de todo. Lo repito muchas veces. Corro por las
Sembrar flores Y que vengan Mariposas Sembrar esperanza Y que vengas vos Sembrar abrazos Y que venga tu cuerpo Entero
Ya estoy acostumbrado: a las deslealtades, a los desamores A entregarme en cuerpo y alma y solo morir desangrado Ya
Me hipnotizo verte a los ojos. Mi piel se tenso al sentirte. Pero ya estas lejos, huiste. Y yo me
Mis famosas tristezas en tiempo de bellezas, bellezas que me trae el mundo para que me dé cuenta de que
Descansaré Me casaré con las palabras, me mezclaré con el humo. Voy a esconderme entre las ramas; y abrazarme a
siempre fui una chica olvidable quisiera no tener que hablar tanto para que alguno lo note ser recordable