Sentir
Las vestiduras te pesan, Ofelia ¿o solo es el jean que con tu paso los charcos empaparon? Flor Martínez
Durante mucho tiempo la pregunta fue por el ser de la literatura y después se pasó al para qué sirve la literatura. Más sensata que la anterior, esta pregunta dio lugar a muchísimas repuestas, casi infinitas según la posición adoptada. La literatura puede describir cómo echan humo las chimeneas de las fábricas o puede tomar la palabra para afirmar su propia imposibilidad de hablar.
El asunto es que, como designa un vacío, la literatura es siempre lo que pasó antes. Por eso se frustraron los intentos de fijar una definición. Cada vez que se dice “es esto”, la literatura ya está en otra parte.
Igual que en las Metamorfosis de Ovidio, cuando a Filomela le cortan la lengua y la encierran, pero igual se las arregla para contar su historia: la borda en una tela. Luego se convierte en ruiseñor, y quién sabe qué más ocurrió después.
Como en el mito, la literatura no tiene otra obligación que la de mutar. Dicho de otra manera, la literatura es siempre lo que está por venir.
Juan José Guerra
dejaría que mi cuerpo se desgarre una y otra vez elegiría un buen padre: fuerte y robusto para que
de camino hacia la hoguera, se presiente el rumor del fuego a lo lejos su música ya es en mi
Te tengo en mi mente, pero siento que pierdo tus recuerdos, siento que no te necesito, pero tenerte sería un
He sido parida partida a la mitad mi identidad refleja una dualidad avasallante no conozco la transicion no se con
Pasión, torrente de dolor azucarado. Cuando te recito, ¿es pasión? Poema, te recito Y es azufre, Lo que siente mi