Poema sin título: Abejas de esperanza
Las manos de un alumno levantanse al ver el sol Las lágrimas del enamorado Orfeo al con la lira tocar
Durante mucho tiempo la pregunta fue por el ser de la literatura y después se pasó al para qué sirve la literatura. Más sensata que la anterior, esta pregunta dio lugar a muchísimas repuestas, casi infinitas según la posición adoptada. La literatura puede describir cómo echan humo las chimeneas de las fábricas o puede tomar la palabra para afirmar su propia imposibilidad de hablar.
El asunto es que, como designa un vacío, la literatura es siempre lo que pasó antes. Por eso se frustraron los intentos de fijar una definición. Cada vez que se dice “es esto”, la literatura ya está en otra parte.
Igual que en las Metamorfosis de Ovidio, cuando a Filomela le cortan la lengua y la encierran, pero igual se las arregla para contar su historia: la borda en una tela. Luego se convierte en ruiseñor, y quién sabe qué más ocurrió después.
Como en el mito, la literatura no tiene otra obligación que la de mutar. Dicho de otra manera, la literatura es siempre lo que está por venir.
Juan José Guerra
Las manos de un alumno levantanse al ver el sol Las lágrimas del enamorado Orfeo al con la lira tocar
Dejarse censurar y uno acumular, eso que no le corresponde soportar, eternamente lo pagará con su paz. Dejarse liberar y
Te dedique mi cuerpo mi alma mi corazón tal vez fueron solo en unos versos que se perdieron en
Brindo por mi. Propongo un brindis en esta noche porque nunca fue facil y aquí estoy. Quiero brindar porque resistí
Ayer aprendí a gozarrepartiendo pedacitos de papel:cachitos dibujados, escritos y hablados Es enviciante dejar trocitos míospor todos lados, dejar pequeñitas
Juro que si sobrevivo este día mejor no juro nada Enamorada de un amor sin rostro perdida entre la saliva