Junio 10
Por retenerlo, apreté sus últimas gotas en mi interior. No lloré, no grité, todo fue de una dimensión tan profunda
Durante mucho tiempo la pregunta fue por el ser de la literatura y después se pasó al para qué sirve la literatura. Más sensata que la anterior, esta pregunta dio lugar a muchísimas repuestas, casi infinitas según la posición adoptada. La literatura puede describir cómo echan humo las chimeneas de las fábricas o puede tomar la palabra para afirmar su propia imposibilidad de hablar.
El asunto es que, como designa un vacío, la literatura es siempre lo que pasó antes. Por eso se frustraron los intentos de fijar una definición. Cada vez que se dice “es esto”, la literatura ya está en otra parte.
Igual que en las Metamorfosis de Ovidio, cuando a Filomela le cortan la lengua y la encierran, pero igual se las arregla para contar su historia: la borda en una tela. Luego se convierte en ruiseñor, y quién sabe qué más ocurrió después.
Como en el mito, la literatura no tiene otra obligación que la de mutar. Dicho de otra manera, la literatura es siempre lo que está por venir.
Juan José Guerra
Todo cambia: cambié. Todo se rompe: me rompí. Lo externo es tan interno como lo consciente es inconsciente.
Suele no gustarme los días de invierno, el sol se va temprano y la luna se siente más lejos. Encima
Le temo a las palabras. Le temo a las palabras y por eso las escribo, las pronuncio, las leo, las
Falsas e hirientes palabras, Estuvieron todo el tiempo en tu boca, Falta de lealtad predomina en tu vida, Esa es
Vale la pena seguir, bailar y sentir, estar bajo el sol, disfrutar el calor, ahora y hoy, Acariciar el pasto,
Papás vacíos y poco valorados, se rompen el cuero laburando. Niños que tienen y no tienen nada. Es importante nutrir