Piedras
podría buscar abajo de cada piedra darlas vuelta hasta que el sol seque la humedad de ambos lados
Durante mucho tiempo la pregunta fue por el ser de la literatura y después se pasó al para qué sirve la literatura. Más sensata que la anterior, esta pregunta dio lugar a muchísimas repuestas, casi infinitas según la posición adoptada. La literatura puede describir cómo echan humo las chimeneas de las fábricas o puede tomar la palabra para afirmar su propia imposibilidad de hablar.
El asunto es que, como designa un vacío, la literatura es siempre lo que pasó antes. Por eso se frustraron los intentos de fijar una definición. Cada vez que se dice “es esto”, la literatura ya está en otra parte.
Igual que en las Metamorfosis de Ovidio, cuando a Filomela le cortan la lengua y la encierran, pero igual se las arregla para contar su historia: la borda en una tela. Luego se convierte en ruiseñor, y quién sabe qué más ocurrió después.
Como en el mito, la literatura no tiene otra obligación que la de mutar. Dicho de otra manera, la literatura es siempre lo que está por venir.
Juan José Guerra
—¡Es injusto, Martín! —dijo —. Saco tanta madera como los otros, eso lo sabes. —Tengo un puesto —dije, no iba
VII El otro incendio – 6 Disculpame, ¿vos no sos de acá, no? Sí, mi acento es extranjero. Puedo decirles
El frió se hace sentir y no hay penares en el corazón. — La poesía no me define, pero si me
Fantasía llévame al día No dejes mis sueños, en tu noche. Cuéntame de él. De su sonrisa con reflejos
Me quitó los momentos con ella, los momentos con mi madre que tanto me pesan, no recuerdo tu voz, no
VI El otro incendio – 5 Estoy en una caleta donde no paranadie. Me refugio en una estación.Busco un lugar