Auriculares verdes
No puede estar sin música en sus auriculares verdes. A veces le hacemos señas para que nos mire.
No sabemos qué escucha, pero parece siempre atenta cuando hace una pausa para tomar algo. Tal vez no sepa cómo suena el mundo sin sus auriculares. Tal vez le abruma tanto murmullo en la oficina que necesita un refugio portátil.
Cuando se va, saluda desde lejos. No con palabras, sino con un gesto leve, como si la música la llevara flotando. Su silencio, ahora que se va, descansa en la música que no escuchamos.

