EL VAGON
Dicen que si llegás al último vagón del tren
y te sentás en el asiento junto a la ventana,
habrá una hoja escrita con instrucciones para sanar el alma.
Una mujer encontró una que hablaba de un hombre
que coleccionaba relojes rotos.
Al día siguiente, ella dejó de mirar la hora.
Un chico leyó la historia de un perro volador.
Esa noche, dibujó alas en su remera.
Nadie sabe quién escribe esas hojas.
Pero quien las encuentra,
descubre algo que necesitaba escuchar.
Como si el tren no llevara solo cuerpos,
sino también almas que necesitan ser contadas.

