Literatura

Andria Vol. II: Remate

Andria, mi Andria
te pido un consejo:
¿Qué es lo que hago
si mis amores exigen pudor?

Dime: ¿Qué procede
si a mis auxilios
ya no contestás?

Andria, te advierto:
no pienso colgar mi cabeza
porque el pasado es un río
que solo circula si lo dejás.

Andria, mi vida:
No llores por mis cicatrices
porque la sangre de mis manos
es solo de mí.

Andria, mi Andria:
Yo te propongo un juramento
Permitamos que nuestras almas


>>La oración es interrumpida, ininteligible por la interferencia. <<

>>Meses después, la plegaria se repite. <<

¡Andria!
hace tiempo que tu nombre
dejó de sonar a sentencia
espero no sea consecuencia
de un olvido por tu parte.

Andria:
A este punto ya es sabido
que tu nombre está escondido
en la tinta de cada birome
que yo he sostenido.

Andria:

Andria:

Donde estás

>>La oración es interrumpida, sacudida por la indiferencia. <<

An n dr a

                                                           A dn a

>>Instantes después, la plegaria es mutilada. <<

Llamá a alguien Andria

es muy tarde, me siento mal Andria

Perdón Andria, perdón
me da miedo el aire en donde no resuena tu voz
y es por eso que lucho contra el silencio
con tu nombre como arma
Andria, perdón, vení

Andria

alguien

llamenla, pidan por ella, récenle, a ver si así responde.

alguien que sacrifique algo, que de mí no queda más que recuerdos

ofrezco todo lo poco que soy

los pasos que me llevaron hasta acá

mi piel que la llama, quítenmela de encima.

mis palabras, cuando no pronuncien su nombre, no me sirven, dénselas al viento, si es que puede cargar con su peso

mi sangre, que forma corrientes en su dirección, drénenla de mí y síganla, que buscará estar a sus pies. Tarde o temprano va a llegar.

No la traigan, llévenme a ella.

Lleven lo poco que queda de este cuerpo a su proximidad.

>>El individuo tose, vomita, llora. la declamación se convierte en gemido. <<

Lleven

Andria

Sacanos de acá

>>El individuo resuelve una elegía.

 En el final, afronta el duelo con una ilusión de entereza. <<

Andria:

Jamás podría negarte, pero
por favor
pido en suplicantes rodillas lasceradas
por tu nombre
tu aroma
por el aire suspirado por tus labios.

Andria:

Dejame morir en la paz de tus brazos
prometo convertirme en cenizas
y jamás volver a molestarte con plegarias.

Solo quizás
una infinitesimal mota de lo que quede de mí
entre en tus pulmones
y se quede ahí

inmóvil,
inofensivo
respirando tus suspiros

para siempre.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *