Literatura

Te adueñaste hasta de mi poesía

Mi poesía grita tu nombre y tú ni siquiera lo ves

a tus labios les dediqué más versos que a tus ojos

y los adjetivos se burlaban de mí cuando buscaba describir el efecto de tu risa en mis entrañas.

–

Las mariposas seguían revoloteando, pero tú ya te habías ido

contigo mi poesía se siente insignificante, imposible de abarcarte

no te hace justicia

y se reduce a un simple palabrerío al que solo tú puedes darle coherencia.

–

Ya ni mis poemas me pertenecen; son tuyos y esperan expectantes por ti

ven a reclamarlos de una vez

porque cada noche claman por ti como cachorros perdidos

y yo no soy más que una inútil al intentar consolarlos.

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