Jardín de mariposas, suena una canción, lenta fuerza de la  madrugada,  resignando firme las dimensiones sensibles al pulso intenso, embebida en esa estructura de acordes, golpe malicioso, resentimiento nostálgico en mis pensamientos ambulantes, ternura  efecto agradable, fracción brillante del alter ego en la sonoridad del recuerdo.

 

El gemido de mi garganta,  huésped  hiriente,  clásica fugacidad descarriada  cuando  Tú fuiste genuino, soplo de un amor tan pequeño de melodía partida.
Desfiguradas formas superfluas pavoneando afecto ¡tozuda yo de ti!
Verdad diminuta, enfadado retorno de esa canción sin sonido.