Otra vez
-¿Estás despierta? -susurre a su oído. -Si. – dijo. Yo no la podía ver. Ni ella tampoco a mí. Pero
pienso: estás acá en este niño que me mira donde estabas por qué no me avisaste todos los niños deberían
se caen pestañas, en un duelo de pulgares f. hace presión contra el mío y su piel es suave aunque
Lo voy a decir: todos mis amigos saben tu nombre. Hoy pensé en vos con una sonrisa. Pase por la
El desamor se traduce como la inconclusión habida en los testamentos jamás cumplidos, expuestos en ciertas cartas llenas de intenciones